Sex Valentín alternativo en ZGZ, para solteros y parejas que no lo celebran.

Mañana Carme Sánchez Martín y servidora, gracias a la generosidad y el amor de mi imprescindible Yolanda Gil, celebramos un especial San Valentín muy alternativo, porque sabemos que no todas las parejas quieren celebrarlo o no están en su mejor momento y necesitan consultar sus dudas, y porque los solteros también tienen derecho a pasar un día digno sin sentirse solitarios. Aki Zaragoza os lo cuenta divinamente en este artículo https://akizaragoza.com/2018/elisabeth-g-iborra/, pero la cuestión es que os esperamos en Marengo, Francisco Vitoria, 5, a las 19 horas. También Adriana Oliveros lo recomienda en su sección La Lupa de El Periódico.

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Os dejo aquí la magnífica entrevista que me hizo ayer Alicia Calleja en Cope Euskadi, https://youtu.be/O-zkAof1S1E, así como la que me realizó Fran Moreno, con especial interés para el género masculino. https://pinceladasintinta.wordpress.com/2018/02/12/elisabeth-g-iborra-a-los-hombres-les-genera-mucha-inseguridad-que-una-mujer-se-toque-durante-el-polvo/amp/?__twitter_impression=true.

Créditos: Foto de portada de Ángel de Antonio, un crack que me hizo las fotos para ABC y me las ha cedido muy generosamente. Fotos del artículo de El Periódico y de Pinceladas de Tinta de mi querida amiga y mejor fotógrafa (o viceversa) Silvina Pellegrini. Y portada de Alfredo de la fuente, mejor amigo y diseñador sin igual.

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Índice de consultas y dudas resueltas de Tenemos que Hablar

Sabemos que te ha pasado o te va a pasar. A ti, sí a ti. Y a ti también. Sólo tienes que echarle un repaso a todos los epígrafes de las consultas que hemos respondido Bruno Valente a las mujeres y Elisabeth G. Iborra a los hombres para darte cuenta de que te vas a sentir identificad@ en muchas de ellas. Y te aseguramos que vamos a resolver todas tus incertidumbres y te va a resultar muy útil y práctico para resolver las situaciones por las que estés atravesando o atravieses en un futuro. Por 5€ el ebook y 15,20€ en papel, en Amazon y en todas las librerías tipo Fnac, El Corte Inglés, Casa del Libro, etc. tienes el manual de instrucciones de las relaciones que te cambiará la vida.
1- ¿Quedamos?
Primeras impresiones
la importancia del lenguaje no verbal
¿debería salir con alguien más joven que yo?
¿Debo dar el primer paso o debo esperar?
Cuando te enamoras de tu mejor amigo/a
me atraen gente que no me conviene
salgo con alguien que ya tiene pareja, ¿qué hago?
¿es el sexo un atajo hacia el amor o un desvío?
2-La maraña de las redes sociales
Cómo ligar en Tinder
el lenguaje de los emoticonos
me acabo de separar, ¿cómo me adapto a las citas on line?
el whatsapp y otras armas arrojadizas
espiar a tu pareja por Internet, ¿cuándo parar?
El lenguaje de los chats, descifrado
reglas del flirteo por la red
3-La incertidumbre de las primeras citas
qué decir y qué no en una primera cita
¿cómo vestirse?
hablar de sentimientos: la importancia del momento adecuado
creo que solo le gusto por mi físico
me enamorado de la novia de mi mejor amigo, ¿y ahora qué?
ese momento cuando te dicen “no te enamores de mí”. ¿Perdona?
Primera noche: ¿sí o no?
Si dicen “Ya te llamaré”, ¿por qué no lo hacen?
¿Por qué no se queda nunca a dormir?
¿Por qué no contesta mis mensajes?
¿el cariño es amor?
cuando coger de la mano supone un drama
4-Los problemas crecen
Cuando odias a tu pareja pero te sigue poniendo muchísimo
¿Pasión o estabilidad? esa es la verdadera cuestión
Cómo lidiar con una pareja pasivo-agresiva
¿cómo acertar con los regalos?
Eres perfecto/a para mí, ¿me esperas un par de años?
Cuando le preguntas a tu pareja “¿qué te pasa?” y contesta “NADA”
Somos muy diferentes
mi pareja no muestra sus sentimientos
respetar el espacio de tu pareja: la clave de una convivencia feliz
5-El sexo lo complica todo
Mis apetitos sexuales y los de mi pareja: cuestión de equilibrio
¡Es que nunca tiene ganas!
¡Es que siempre tiene ganas!
¿Swinger o no swinger?
Erecciones y elecciones, el matiz es importante
Tu masturbación, mi masturbación, nuestra masturbación
Mi pareja es bi
¿está fingiendo el orgasmo?
Fantasías: ¿todo vale? ¿Cómo reaccionar ante los deseos de tu pareja?
Cuando el porno se convierte en una obsesión
6-Los complejos físicos
Me avergüenzas mis lorzas
Culos gordos, ese tema de conversación
¿Debería decirle que se apunte al gimnasio?
¿El tamaño importa?
Mis pechos son pequeños
Mis pechos son operados
A mí pareja se le van los ojos y detrás de mí
Cuando te da vergüenza la forma de vestir de tu pareja
Me horrorizan sus tatuajes
¿Cuándo importa la diferencia de edad?
7-Las vacaciones
¿Cómo decidimos dónde nos vamos de vacaciones?
Ir a baño delante de tu pareja
A mí me gusta la playa, a mi pareja la montaña
Volver de vacaciones: ese drama
Cuando tienes que cargar con sus maletas
Vacaciones con otras parejas
Mi pareja prefiere ir de vacaciones por su cuenta
8-Aquí mi familia
No quiere conocer a mi familia
No soporto a mi suegra
Mi suegro es un machista insoportable
Me molesta la relación de mi pareja con sus hermanos
9-A vueltas con los hijos
Quiero ser padre/madre ya, ¿cómo lo planteo? ¿Y cuándo?
Los hijos de mi pareja no me soportan
¿Cómo le digo que no quiero volver a ser padre/madre?
10 La convivencia
Relaciones a distancia: cómo hacer que funcionen
Decir te quiero: ese momento
Creo que mi pareja me está poniendo pruebas todo el tiempo
No me escucha
mi pareja gana más que yo
No me des consejos que no he pedido
Odio ir de compras
te quiero, pero no te necesito: asúmelo
Creo que se aburre conmigo
no para de hablar de su ex
¿Para cuándo la boda?
Mi pareja me agota, ¿cómo se lo digo?
El puñetero fútbol
¿Y si vivimos separados?
Me pone los pelos de punta cuando pone su voz de niña
Creo que no me necesita
Me gusta, ¿cómo consigo que cambie?
Ya no es detallista como antes
11-Celos e infidelidad
Su ex nos amarga la vida
no es que desconfíe de ti, desconfío del resto del mundo
Todos sus exs
¿cómo lidio con los celos de mi pareja?
Mi marido quiere estar con otras
¿los cibercuernos son infidelidad?
le miro el móvil a escondidas
Necesito tiempo
Cenas de empresas
12-Se acabó lo que se daba… o no
Mi marido actúa como si volviera a tener 20 años
Te echo de menos, pero solo por la noche
Sí, pero como amiga/o
¿por qué me busca si lo hemos dejado?
13-¿Qué quieren decir cuando…?
¿por qué habla con indirectas?
estoy premenstrual, ¿lo pillas?
solo quiero sexo, sin compromiso
vamos a pasar por el bar a ver a mis amigos
Nunca había sentido nada así por nadie
Yo soy así, me tienes que aceptar
sal con tus amigos, no te preocupes
No eres tú, soy yo
te mereces algo mejor
¿Qué demonios es la friend zone y cómo evitarla?
Epílogo: Diccionario apresurado para reacciones inmediatas

Las solteras no estamos solas, sabemos lo que queremos

Nos sorprende el ABC con otro titular machistazo, “Paula Echevarría alcanza los 40 más sola que nunca”, en un artículo que no deja de ser una estupidez superficial en torno a la vida de una famosa para alimentar mentes aburridas y ávidas de carnaza.

Nunca sabremos si el título lo puso un becario o el director del medio, pero desde luego se ha quedado panchote dejando ver una ideología reaccionaria y retrógrada que todavía considera que las mujeres estamos solas por no tener pareja.

En el artículo se lee que la protagonista (o la víctima) ha pasado el verano con familiares y amigos, y al único que no tiene al lado es a Bustamante, (que tampoco es que la odie y la repudie, y aunque lo hiciera), así que, de sola, nada.

Pero a lo que voy: NO, no estamos solas por ser solteras o divorciadas o viudas. Ser soltera sólo significa no estar casada. No significa que estemos en casa amargadas y deprimidas esperando a conocer a otro hombre que nos llene y nos complete y nos haga felices y entretenga nuestras horas muertas. No. La mayoría de las solteras de hoy en día lo somos porque lo preferimos antes de aceptar a un gañán como los que publican este tipo de textos con tal de tener compañía.

No lo necesitamos porque sabemos completarnos y enriquecer nuestras vidas con miles de actividades, viajes, familiares, amistades, grupos de conocidos con los que salir por ahí a hacer lo que surja… E, inclusive, imagínense, somos capaces de salir de fiesta y de viajar por el mundo A SOLAS. Sin un macho que nos proteja ni nos guíe, buscando la paz mental de estar con una misma sin tener que prestarle atención ni ceder a las preferencias de otro, focalizadas en nuestros propios deseos, sin concesiones ni obligaciones.

Y no nos sentimos solas porque somos libres de elegir lo que queremos. Si queremos abrirle el alma a alguien, se la abrimos; y si no, a lo mejor sólo le abrimos las piernas. O se las cerramos a cal y canto por gilipollas o porque no nos pone, sin más. No vamos buscando carne en barra como desesperadas por salir de la soltería. Hemos llegado a esa edad en la que ya sólo compartes tu vida si te van a dejar seguir siendo feliz y no van a venir a estropearte lo que has logrado en las últimas décadas.

A partir de los 40, entramos en esa etapa en la que ya hemos aprendido quiénes somos y cuánto valemos, no necesitamos el reconocimiento de un hombre para sentirnos seguras; tampoco necesitamos follar para ponernos la medallita de “eh, fíjaos, chicas, que YO SÍ lo he conseguido”, nos da igual porque ya sabemos que conseguirlo (o no) no implica que seamos mejores ni peores.

Hemos llegado a ser como somos por lo que hemos luchado por nosotras mismas, muchas veces a costa de las relaciones que hemos vivido y no queremos repetir, y otras, simplemente, por la experiencia adquirida a través de palos, bajones, subidones, decepciones y frustraciones. Superar todo eso te hace fuerte, y a los 40 tú sabes que seguirás siendo fuerte con o sin compañía masculina.

A partir de los 40 te das cuenta de que la fuerza la llevas dentro y la sustenta tu gente, los grandes pilares de tu vida que siempre están ahí. Es más fácil que pierdas la confianza con un novio que con tu hermana o con un amigo. Así que tu felicidad ya no se basa en la relación de pareja, sino en realizarte personal y profesionalmente, en hacer lo que te apetece y te satisface, en disfrutar de los placeres del comer, beber, orgasmar (porque a solas suele ser pleno al 15 mientras que con otros cuesta más acertar la quiniela), en compartir momentos con tus seres queridos y en mantener cierto equilibrio emocional.

O sea que no, no estamos más solas que nunca, es que estamos ocupadas en hacer lo que nos da la gana y sólo lo compartimos con hombres que no se piensan que han de venir a arreglarnos la existencia. Gracias.

 

Para que no se os baje hay que hacer bien el amor.

Queridos hermanos hombres, voy a intentar escribir este post desde el amor y el humor, espero que ninguno se lo tome a mal, os quiero, gracias. Y lo voy a publicar porque creo muchos lo estáis pasando mal y va a llegar un momento en el que prefiráis no tener que exponeros a quedar con nosotras para ahorraros la comedura de tarro posterior. ¡Y sería una pena y un desperdicio!

El caso es que ayer llevaba yo a una mujer en Blablacar que me comentaba que se había encontrado con un montón de hombres, a través de las aplicaciones de contactos como Tinder y Adopta un tío, que tenían disfunciones sexuales del tipo impotencia, anorgasmia o eyaculación precoz. La mayoría, alrededor de los 40 y para arriba. No sería muy lógico alegrarse por ello, pero yo lo hice porque pensé: “Bueno, no soy la única al menos, empezaba a pensar que soy yo que, en vez de provocar morbo, causo bajones por doquier.”

Y lo cierto es que, analizándolo a conciencia, he llegado a la conclusión de que sois víctimas de vosotros mismos. El patriarcado os echó la responsabilidad del pitocentrismo a las espaldas y ahí estáis vosotros todavía cargando con el peso de sostener vuestra autoestima en función de si se os levanta o no el miembro. Verdaderamente, os han gastado una putada, y nosotras sólo somos víctimas colaterales. (Nosotras cargamos con otras muchísimas putadas del patriarcado, pero no es el tema que nos ocupa).

La situación media

Bien, pues ahí os tenemos, una bonita noche después de una cita divertida, llegados a la cama de turno, con la presión sobre los hombros de tener que rendir. Dar el nivel. Follar como un campeón y mantener la reputación, encarnada en polla, bien alta. Tal es la presión que se convierte en obsesión y os condena a la profecía autocumplida: Si vais con miedo de que no se os ponga dura, no se os va a poner dura. Ahí entráis en bucle y, a poco que la cosa no se yerga como el mástil de un velero “vergantín” (que viene de verga), la preocupación por levantarla será tal que os olvidaréis de que justo al lado hay una mujer y que aquí hemos venido a jugar.

Os centráis en vuestro epicentro, os obcecáis con meneárosla para conseguir la obligada erección, lo cual es absolutamente contraproducente tanto para vuestro falo como para nuestra excitación, y ya no hay nadie más en la habitación: Vosotros, vuestro miembro viril venido a menos y nosotras como meras espectadoras. Normalmente solemos intentar que aquello se anime con todas las partes del cuerpo posibles, pero cuando ya vemos que eso es un reto entre la mano del hombre y su ego pequeñito y que no hay nada que hacer allí porque no hemos sido invitadas a ese duelo a muerte, nos retiramos a la espera de que alguno de los dos gane.

Siempre suele ganar la polla, porque no tiene cerebro. Y vosotros pensáis demasiado en ella, como si no tuvierais otras zonas erógenas. Y como si nosotras estuviéramos ahí de adorno. Y lo sentís por nosotras, mucho, porque no nos podéis dar la mandanga que esperábamos. Pero en realidad a nosotras lo de la penetración nos parece un complemento más, como ponernos los pendientes: Te los puedes poner y vas contentísima, pero si no te los pones, tampoco vas a salir a disgusto.

¡Aprovechad esas tetas, por Dios!

Lo relevante es el resto, queridos míos. Tenéis una tía que probablemente os gusta delante. No es una pantalla de ordenador ni una actriz porno. Es una mujer de carne y hueso con ese culo que sólo podéis pensar en follaros y con esas tetas que tanto os gustan (supuestamente, porque luego estáis tan focalizados en vuestra amiguita que ni las rozáis). ¿Por qué carajo entonces os limitáis a tocaros los huevos y el apéndice? Eso lo tenéis siempre en casa, ¿y a que a solas no falla nunca? Pues es justamente porque no tenéis la obsesión de demostrar nada. El error es tomárselo en serio como si debierais ser el macho dominante y todopoderoso todo el tiempo. ¡Que no, aprovecha, libérate! ¿Que no se te levanta? Juega, amasa, palmea. ¿Que estás tardando demasiado? ¡A quién le importa si estás jugando! ¿Que no llegas al orgasmo? ¡Mejor, así podemos repetir más veces!

Mi propuesta es HACER BIEN EL AMOR:

Llegamos al lugar de los hechos y al momento clave. Comes boca, con fruición, como si tuvieras un hambre canina, comes boca, sigues por el cuello, te lo comes también. Bajas por el escote y te regodeas en las tetas. Horas, si quieres. Los pezones están conectados con el mismo área del cerebro que el clítoris, así que podemos tener un orgasmo sólo con que nos devoren bien las tetas y nos sepan tocar los pezones. Si no sabes, prueba y pregunta, no hay lección más fácil de explicar que esa.

A estas alturas deberías haberte olvidado de que tienes pene, pero sigues, sigues mordiendo, lamiendo, con devoción, de las orejas a los pies, ¡juega! Y como tienes mucha sed, te apetece un coño, que ya estará como un abrevadero de patos, y bebes, y bebes, y vuelves a beber, como los peces en el río. Es muy probable que ella se corra como una salvaje y con eso la tengas saciada un buen ratito, de modo que puede tomar las riendas y dedicarse a comerte y a lamerte a ti enterito como una bulímica ante un helado de Nutella. Déjate hacer, relájate, no tienes que hacer nada, ni dar ninguna talla, ni pensar, ni NADA. Disfruta. Desconexión total. No hay obligaciones ni pollas. 

El agobio de ser polla

Si se te levanta, pues lo aprovechamos. Si no, ¡déjala en paz! ¡No la sobes más! Tiene que ser súper agobiante ser rabo y que te machaquen de esa manera tan compulsiva. Si te place, dormimos para que descanse la cosita y ya vemos si por la mañana se levanta animada con ganas de hacer la cucharita. Y si no, pues seguimos jugando, hay que sudar las sábanas. Lo importante de verdad es que acabemos la cita de forma divertida y no traumatizados porque no has culminado el polvo bombeando.

En serio, el polvo es todo el conjunto, no os sintáis con la obligación de taladrarnos como una perforadora urbana, no es necesario; nosotras sólo esperamos que le dediquéis a nuestro cuerpo la dedicación que se merece, igual que deseamos dedicarnos con esmero al vuestro (si nos dejáis). Centrarse en los genitales es una metonimia que nos hace desperdiciarnos. Una caricia en la cadera, un lametón en la ingle, una lengua hasta la garganta… nos ponen muchísimo más cachondas que sentir vuestras manos ocupadas en agarraros a las caderas para clavarla mejor, como si no hubiera nada más que un nabo tapando un agujero.

Y, seguramente, cuando os estéis divirtiendo como enanos, el eguito hará acto de presencia y querrá entrar en el canal de Suez con fluidez y entereza. Y si no, no os preocupéis, sois mucho más que un pene, nosotras lo sabemos y os valoramos por todo lo demás, ya sólo falta que os enteréis vosotros y dejéis de sufrir por ello.

Por cierto, si tenéis consultas sobre vuestras historias de amor, desamor, etc. no dudéis en dejarlas aquí.

Feliz día de las personas evolucionadas

Yo, con permiso, no me siento orgullosa de ser mujer. En todo caso, de ser buena persona. No impongo mi poder sobre nadie, ni mediante la fuerza ni mediante la manipulación; ni por creerme y hacer creer que soy superior, ni haciéndome la víctima y aprovechándome de la compasión ajena. 

Yo no le veo ninguna ventaja al hecho de haber nacido mujer, es más, espero no tener nunca una hija; considero que sería un handicap para su felicidad y una matadera de cabeza para mí en cuanto a su educación y las preocupaciones colaterales por los riesgos y problemas que correrá por tener tetas y clítoris.

Laboralmente, he tenido que sufrir que me tiraran los trastos como condición para darme trabajo o ayudarme a conseguirlo. Por fortuna, ha habido hombres de verdad que me contrataron por ser buena, no por estarlo. También he sufrido la envidia y crítica de muchas mujeres por ello.

Personalmente, he tenido trastornos alimenticios para mantenerme delgada desde que un hijo de puta desconocido me dijo por la calle, con 16 años, “aunque tuvieras menos culo, cagarías igual”. Gracias, cabronazo, por marcarme la vida, con lo feliz que yo era con mi cánon de pin up.

Sentimentalmente, el “lujo” de tener una carrera profesional destacable y pública, ser independiente económicamente y tener un cerebro desarrollado y amortizado, me impide relacionarme con el 95% de los tíos. Porque la mayoría me ofenden con su machismo intolerable o me rehuyen porque sienten que a las mujeres libres como yo no nos pueden dominar, y nos iremos con otro mejor en cuanto tengamos la ocasión. Si ésa es su seguridad en sí mismos, bravo, con otra que se rebaje a su nivel, estarán mejor. 

Todo esto me ha llevado a definirme y moldearme como persona libre que puede hacerlo todo sola, sin un hombre que me complemente, porque ya me completo yo misma con ayuda de la gente que quiero. Y no tengo nada que celebrar hoy por el género que me cayó como una cruz sobre la cabeza. 
#felizdíadelaspersonasevolucionadas

Es posible ser feliz soltera si sabes cómo. Toma pistas.

​Yo nunca he celebrado San Valentín. Así, como declaración de principios. En mi adolescencia imagino que lo hacía por una cuestión de dignidad, porque nadie me regalaba nada y necesitaba autoengañarme creyendo que no es más que un día totalmente consumista en nombre del amor. Por supuesto, luego me junté con un hombre que pasaba de todo tipo de costumbres, convencionalismos y fiestas de guardar y me regalaba lo que le surgía cuando le daba la gana. Éramos tan raros que celebramos el día que cortamos, después de 5 años de novios.

Luego los 200 amores de mi vida tampoco me ayudaron mucho a creer en Cúpido, que se equivocaba más con las flechas que yo de perfil, así que durante 15 años me he dedicado a asistir al show anual como espectadora: Miles de parejas en derredor haciendo como que se aman por un día, cuando en realidad no tienen nada de qué hablar; cantidad de anuncios para darte ideas de qué comprarle a tu pareja, como si no la conocieras lo suficiente para saber lo que quiere; propuestas de cenas con espectáculos romanticoides y/o eróticos como si las parejas no supieran cómo estimular sus relaciones; escaparates con regalos cursis, cuando no horteras, que supuestamente simbolizan “Te quiero” y no “Te odio, jódete”; ofertas de escapadas a lugares teóricamente románticos que pueden convertirse en una pesadilla por el hecho de tener que pasar 72 horas juntos sin despegarse, como ocurre durante las vacaciones de verano, que conllevan un pico de divorcios incomparable con el resto del año…

Igual suena a topicazo, pero yo creo que el amor se demuestra todos los días y se celebra cuando surge, y mejor antes de que se acabe. Porque lo siento, pero se va a acabar. Supongo que todas las personas que estáis aquí, puesto que no veo ningún niño de 7 años, ya habéis pasado por alguna ruptura sentimental. Siento deciros que no va a ser la primera ni la última. Tendréis tantas como relaciones. Tarde o temprano, cortes tú o corte el otro, sea por desidia, por aburrimiento, por la rutina, por divergencia de evoluciones, porque te ha puesto más cachonda otro, porque te has enamorado del vecino o él se ha pillado por una compañera del trabajo en la cena de empresa, lo siento, cariño, pero tu pareja acabará siendo tu ex.

Y no pasa nada, tampoco hay que dramatizar. Lo de morir de amor está pasado de moda. Hoy en día es más fácil morir de asco o de aburrimiento que de amor. Con los avances neurocientíficos ya tenemos claro que el enamoramiento es un proceso químico que se produce en el cerebro, por el cual se liberan una serie de hormonas que te vuelven absolutamente majareta durante una temporada lo suficientemente larga como para que te dejes embaucar, te puedas quedar embarazada, tener al niño, criarlo hasta que logre ser independiente (o depender de las profes de la guardería y el colegio) y, entonces, empieza el bajón hormonal y ya el hombre se puede ir a fecundar a otra y tú a mejorar la especie con otro. Esto es así de simple, señoras y señores. Somos esclavos de la preservación de la especie. Nos han puesto aquí para traer ejemplares mejorados y, para eso, tenemos que variar de parejas, por aquello de las combinaciones genéticas. Al fin y al cabo, somos animales, aunque supuestamente racionales.

Todo lo demás que les han contado es una milonga cultural para hacernos esclavos del sistema patriarcal que, curiosamente, ha sido alimentado por la religión cristiana, que dominan desde el principio de los tiempos los hombres. Todo empezó con la propiedad privada, cuando los padres empezaron a cuestionarse si estaban alimentando a sus hijos o a los del vecino y a quién le quedaba su herencia, y, para controlarlo, los muy listos se inventaron el matrimonio e impusieron la fidelidad como norma moral incluyéndola en los 10 mandamientos. Digo los muy listos porque los grandes popes de la Iglesia justamente son los que no se casan con nadie (salvo con los gobiernos conservadores).

El caso es que el mensaje fue calando hasta los millones de creyentes que aún increíblemente hoy en día tiene el cristianismo y desde entonces el resto de los poderes fácticos ha ido alimentando la falacia de la monogamia con el mito del amor eterno, el de la media naranja, el pecado de la infidelidad y otras mentiras totalmente contranatura que nos cuestan tantísimos disgustos.

Perjuicios de la falacia monógama

Por poner un ejemplo, lo mal que te sientes cuando te atrae alguien que no es tu pareja. Por qué, señores, por qué, si es natural! Si pueden perfectamente atraerte diferentes personas, precisamente por sus diferencias! De verdad alguien se puede creer que es probable que, con los millones de seres que habitamos el planeta, cada uno estemos destinados sólo a uno para toda la vida y encima nos venga a tocar enfrente de casa y no en la otra punta del globo? No, hombre, no. Te pueden atraer muchas personas, no ya sólo a lo largo de tu vida, ¡sino incluso a la vez! Es un lío, vale, necesitas una agenda y llamarles a todos cari, pero puede ocurrir. Yo a eso le llamo la red de amantes. Tienes a varios satélites con los que vas quedando, te lo pasas bien, tienes buen sexo, vas tonteando… hasta que uno de los dos ya no le encuentra gracia al asunto o encuentra a alguien con quien quiere algo más serio, y se acaba la historia. Sin más, sin traumas, total, te quedan otros tres satélites…


El problema es encasillar.

Qué bonita sería la vida si no encasilláramos tanto. Qué manía. Esas declaraciones de principios de “Yo quiero una pareja formal”. Por qué, joder, por qué. Ni que todo el mundo valiera para ser pareja. Y lo que nos perdemos por buscarla desesperadamente y rechazar alternativas. Imagínate que te encuentras con un seductor, alto, guapísimo, maravilloso, inteligente, interesante, divertido… Te vuelve loca pero resulta que no está hecho para el compromiso. Él se perfila mucho más como el amante o el folloamigo perfecto. No dará mal, pero te hará mucho bien. Pero entonces llegas tú intentando meter al cuadradito en el molde del triángulito y nada, que el donjuán no te encaja como pareja formal. Y lo desperdicias. Decides no quedar con él más y seguir buscando al hombre formal y decente que te procure una relación estable. Te acabas de perder no sé cuántos polvos maravillosos porque vas empeñada en tener algo serio. Pues chica, no. Disfruta del galán y mientras vete conociendo a otros. Busca, compara, y si encuentras algo mejor, disfrútalo.


Lo importante es disfrutar y estar bien con uno mismo.

Y eso cómo se consigue? Pues os voy a contar una anécdota. Una muy buena amiga mía me llamó un día llorando, porque le había dejado su mejor amante, que estaba casado. Desconsolada estaba porque no sabía cómo iba a encontrar un sustituto mejor. Le dije que lo que necesitaba realmente era aprender a estar sola, a quererse a sí misma fomentar su autoestima… al día siguiente me llamó entusiasmada agradeciéndome el consejo. Le pregunté: ¿pero qué coño has hecho? ¡Nada, me compré un kit de toys y llevo desde ayer enganchada pasándomelo bomba! Alucinada me dejó. Le dije que no me refería exactamente a eso, pero que si le valía, pues mucho mejor. Unos años más tarde lo dejé yo con mi mejor amante del mundo mundial. Y la llamé en las mismas. Ni corta ni perezosa, me mandó por correo un kit de juguetitos como el suyo.

Y desde entonces, descarté los polvos de una noche, que al día siguiente me hacían sentir totalmente vacía. Diez años más tarde, tuve que tirar a mis amiguitos en la última mudanza, porque se me gastaron de tanto usarlos, uno hasta lo rompí por la mitad.

Después he estado probando con unos cuantos hombres de carne y poco después, hasta que he encontrado al amor de mi vida: Éste. Os lo presento: Se llama Trigger y es la última maravilla de Adrien Lastic. El otro día se lo decía a mi ex: “Ni de broma vuelvo contigo”. “Pues dile que te lleve él a cenar”. No, para cenar ya tengo amigos, pero tú no sabes lo tranquila que voy yo a las citas valorando a cada persona por su personalidad y no por necesidad de meter a nadie en mi cama!

Trigger, el divo de Adrien Lastic, mi mejor amante

Hay que ir satisfechos de casa

Y sí, que todos queremos amar y ser amados, que es muy bonito que te abracen por las mañanas y te mimen, que se preocupen por ti, que también nos encanta darlo todo… Pero es que justamente cuando te relajas y no buscas nada es cuando más posibilidades tienes de encontrarlo por casualidad. La desesperación se huele a distancia, como buenos animales que somos, y si tú vas a la caza del padre ideal, el hombre, que otra cosa no, pero instintivo es por supervivencia, va a salir huyendo y se le va a quedar pequeña la península. A menos que sea otro desesperado y le vaya bien cualquiera. Y tú no quieres estar con alguien cuyo único criterio es que tenga un útero para procrear, verdad? Pues a ellos tampoco les gusta que les vean como sementales.

Lo que quiero que os llevéis claro de esta perorata es que hay que ir relajados, a conocer gente, pasarlo bien, hacer amigos y lo que surja. Sin expectativas, que son la fuente de la frustración. Si la cosa fluye, te dejas llevar y a ver qué te depara el futuro. Déjate los moldes en casa y abre tu mente a todo tipo de personas y experiencias enriquecedoras. Que para eso estamos aquí hoy, para conocernos, mujeres y hombres, charlar, reírnos, compartir experiencias… y si te gusta alguien, pues brindas, le guiñas un ojo, le tocas el hombro o una pierna, le propones quedar otro rato… ¡Y a vivir!

¿Quieres participar en un libro que salvará a la especie?

Vamos a escribir un libro que salvará a la especie de la extinción. Todos juntos. Bueno, en realidad vamos a ser dos autores, un hombre y una servidora, los que vamos a redactarlo, pero os queremos pedir la colaboración para completar entre todos el diccionario definitivo para entendernos entre hombres y mujeres, antes de que dejemos de entremezclarnos y de procrear.

Vamos a abrir nuestras redes sociales a vuestras sugerencias y dudas, para que cuando estemos indecisos y dubitativos no necesitemos convocar un consejo de ministros del amor ni un gabinete de crisis, sino que nos baste con consultar la entrada concreta que nos quita el sueño.

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Vamos a hacer un repaso de todas las frases y los hechos que podemos escuchar o vivir en todas las etapas de las relaciones, desde la primera cita hasta después de cortar, cuando no sabes qué significa lo que hace tu ex, de manera que nuestras incertidumbres de las 4 de la madrugada se disipen con sólo abrir nuestro diccionario.

Vamos a aprovechar el acerbo popular para recogerlo en un manual universal, pues al final todos experimentamos sensaciones, situaciones y emociones muy parecidas, casi todos queremos decir lo mismo cuando soltamos ciertas expresiones, y casi todos lo malinterpretamos porque estamos condicionados por el género, nuestro bagaje anterior, nuestros deseos y proyecciones, y toda la subjetividad que nos nubla la vista a la hora de valorar la realidad.

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De modo que aquí te invitamos a compartir todas las ideas, consultas, dudas, incertidumbres, certezas, sorpresas y vivencias en general que creas que otros te pueden resolver o que tú les puedes aclarar a otros que estén pasando por algo parecido.  ¿Te ha dicho X y no sabes qué te está queriendo decir entre líneas? ¿Te ha pasado Y pero crees que lo has malinterpretado o el otro te está vacilando? ¡Cuéntanoslo todo!

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Las aclaraciones a esas consultas saldrán publicadas un Diccionario mujer-hombre/hombre-mujer, y, si colaboras con tus aportaciones y te hace ilusión, pídenoslo y ¡aparecerás en los agradecimientos como fuente informativa! Si prefieres no salir mencionado, no te preocupes, quedará todo en el anonimato de nuestro mail: despuesdelpendulazo@gmail.com

¡Abrazos de antemano y gracias!

Si nos subestimáis, no vais a follar.

Vaya por delante que este post no es personal, no va por nadie ni me toca a mí desde hace ya demasiado tiempo. Para los que se piensan que los escribo desde el rencor o que estoy muy quemada. Nada que ver, simplemente, hay verdades que hay que gritar y de las que todos deberíamos aprender.

A ver, chicos. La tesis de hoy es que las mujeres no somos tontas. Por lo menos, no la mayoría. Y creo que os interesaría aprenderlo lo antes posible porque, a poca autoestima que tengamos, si nos subestimáis, no vais a follar. Ni mucho menos todo lo demás. Nos vamos a centrar aquí en la intención de follar porque es lo que básicamente buscáis la mayoría de los que nos encontramos hoy las mujeres de mi generación y estatus sociodemográfico; pero que conste que algunos sois capaces de infravalorarnos incluso aunque estéis enamorados hasta las trancas y queráis algo serio (sí, chicas, algunos aún son capaces de tener una relación y tal, aunque tienden a liarse con las tontas, que son más fáciles).

Situación 1) Es la primigenia. Conoces a alguien en un bar, borrachos, una noche. Os vais juntos a casa del que sea. Echáis un polvo. Bien, aquí van una serie de aclaraciones básicas para el buen desempeño del polvo en sí y la satisfacción mutua.

No nos vamos a enganchar sexualmente por el hecho de que hagáis cosas (como comer el coño, por ejemplo) que supuestamente sólo se hacen con una pareja. No es ni medio normal que por el hecho de que sea un polvo esporádico os lo curréis menos porque, total, no la conozco de nada, ni la quiero ver más; me desahogo yo y la tía que se apañe. A eso se le llama paja con un cuerpo ajeno y nos da verdadero asco y a vosotros os debería dar vergüenza. Sé que os puede dar igual, pero os deja en muy mal lugar. Por cierto, nenas, con estos tíos aún debéis fingir menos que nunca. Que se jodan. Por egoístas.

No nos vamos a creer que queréis matrimonio por el hecho de que nos abracéis o nos beséis después de habérnosla metido hasta la campanilla. Sí, a la lengua también me refiero. El sexo incluye también ciertas dosis de afecto. Todos los seres humanos, incluidos los que tienen rabo, necesitamos cariño e intimidad, aunque sea de vez en cuando y por parte de una desconocida. No lo desaprovechéis, si seguís así, cuando estéis decrépitos y hundidos en vuestra soledad, vais a necesitar como mínimo los recuerdos de esos abrazos y caricias de los que renegáis ahora.

No os vamos a pedir amor eterno por el hecho de que os quedéis a dormir y hagáis un rato la cucharita. Se trata simplemente de compartir una noche, echar otro polvo mañanero y quizás otro a mitad de noche (if possible). Luego os despedís de buen rollo, y no hace falta que finjáis interés ni que prometáis nada. Si os apetece verla otro día, pedidle el móvil pero no le digáis ‘te llamo’ si no la váis a llamar porque será interpretado en vuestra contra. Y si no os apetece, un beso sutil en la boca o en las comisuras para ir evidenciando las distancias, y adiós.

Diario de una volátil, de Agustina Guerrero.

Situación 2) Ya te has liado con ella y te apetece volver a verla, aunque no sepas para qué.

No digáis te quiero a la primera de cambio porque nosotras también huimos cuando os vemos desesperados por cazar, no vais a tener la exclusiva. Y sólo una desesperada aceptará un ‘te quiero’ a la de dos días y se meterá en una relación de donde sólo podrán salir desesperaditos. 

Tampoco hace falta que vayáis con la armadura: Estamos hasta los ovarios de la dichosa declaración de intenciones de ‘Yo no quiero nada con nadie’. Ya. Que sí, que no queréis nada serio, que las relaciones os quitan libertad, que estáis centrados en vosotros mismos o en encontrar trabajo o en jugar al póker buscando dinero rápido. Que ya. Pero si de verdad no queréis nada, no os liéis con nadie, y no liéis a nadie. Y si aún no lo sabéis, porque nunca sabes lo que puede pasar en esta vida, pues callad, disfrutad y ya se verá, no seáis porculeros.

Dejad a la pobre tía en paz hasta que estéis más abiertos de mente y de piernas. Todo lo demás es hacer de perro del hortelano, querer follar pero sin comprometeros ni a ir a cenar para caldear un poco el ambiente de una cita para otra, querer follar pero sin dar explicaciones de cuando entráis o salís de la vida y de la cama de la otra cada vez que os da la gana, querer tener a alguien seguro para follar sin mojaros para nada.

Sed sinceros, coño. No somos gilipollas, reitero. Para nosotras resulta más fácil no implicarnos, ni esperar nada, ni pillarnos, ni cabrearnos, ni montar pollos, ni pasarlo mal, si entendemos lo que os pasa y sabemos que es cierto y no es una puta argucia para follar sin compromiso. Que también podemos ser capaces de follar sin compromiso, si es lo que queremos. Podéis estar dando por saco con mentiras y excusas para quedar bien cuando a lo mejor la tía simplemente quiere divertirse y disfrutar sin llegar a nada más.

Dar coba, pulir coba. Si no queréis nada con una chica en cuestión, no le deis coba. Que luego os quejáis de que ‘vaya pesada’, que no para de dar el coñazo, de llamar y de mandar Whatasapps, de perseguiros por los bares, etc. Si tiene un poco de dignidad, no te insistirá más de una vez, y si no tiene dignidad, seguirá insistiendo hasta que se canse de ver que no le respondes. Nadie insiste eternamente si ve que no va a conseguir nada.

En reserva no, que nos enamoramos. Si le dais largas a una plasta y le hacéis creer que tendrá posibilidades en algún momento, estáis jugando sucio, y mal. A eso en nuestro idioma se le llama mantenernos en reserva, y en el vuestro mantener el banquillo caliente. Y muy imbécil tiene que ser la tía para no darse cuenta. Qué queréis que os diga, no creo que una persona imbécil merezca la pena ni para echarse un polvo, pero dado que, en un calentón vosotros tenéis la ventaja de que podéis tener un orgasmo con cualquiera, por lo menos podríais ser un poco honestos con la chica y no hacerle creer que es vuestra primera opción.

Ahorraros las chapas: Más que nada, si una mujer se piensa que encabeza la lista de prioridades para cuando estéis disponibles, se emocionará y luego os dará la brasa como si tuviera derechos adquiridos. Creo que no hay nada peor que una mujer enamorada esperando lo que considera suyo porque se lo han hecho creer. Luego que si os reprochamos historias y tenéis movidas raras. Si fuerais más claros y no jugarais como si estuvierais jugando solos con una muñeca hinchable, no tendríais que aguantar hormonas ni paranoias ni películas ni follones que a la mayoría no nos mola montar.

Más de Diario de una volátil.

No seríamos tan complicadas si fuerais más honestos. Diario de una volátil.

 

Situación 3) Os rendís a tener pareja pero se os queda cortita la cosa porque vuestro eguito os pide que os reafirmen por ahí que seguís en el mercado.

Si queréis estar con otras, quedaros solos. Sí, es muy fácil. Si os queréis follar a media España, adelante, pero intentad no arrastar a nadie por el camino para tener a alguien seguro que os acaricie el ego con asiduidad. Si seguís en la edad de poneros medallitas para confirmar lo machitos y lo atractivos que estáis todavía, hay muchas mujeres que os podrán demostrar que estáis en el mercado, no hace falta que le pongáis los cuernos justamente a una que os quiere. Tened los cojones de quedaros solos y disfrutar del vacío que deja liarse con un montón sin que ninguna sienta nada por vosotros de verdad ni os aporte nada.

Cuando nos mentís, nos subestimáis. Os pensáis que nos vamos a creer vuestras trolas, que no nos vamos a dar cuenta de lo que ocurre o de lo que sentís o no sentís de verdad. Pensáis de verdad que nos podéis engañar. Pero las mujeres somos las del sexto sentido, la intuición, os lo recuerdo; por mucho que nos queramos autoconvencer de lo que nos gustaría que pasara en nuestro mundo ideal, todas tenemos en algún momento la visión, el destello, el flash en la cabeza, que nos ilumina y nos alerta de que nos estáis tomando el pelo.

Y entonces ya es cuestión de tiempo que os mandemos a tomar por saco. Ahí es cuando perdéis el polvo, la amiga, la amante, la folloamiga, la esposa o la posibilidad de tener una pareja estupenda. Que en algún momento también os apetecerá, no lo descartéis para toda la vida, queridos. La soledad nos aprieta a todos, y más cuando se nos empiezan a caer las carnes y ya lo de follar con una persona cada noche no resulta tan asequible.

Pero bueno, para eso a vosotros aún os queda, que sois todos unos campeones con toda una panda de idiotas supuestamente liberadas sexualmente dispuestas a demostrar que lo son y que no es postureo feminista, ¿verdad?

Querido Gobierno en pleno (lo de querido es un formulismo, vaya por delante):

Es difícil, muy difícil, quizás el mayor reto de mi carrera como periodista, escribir algo que aún no se haya dicho en este país. Pero como, por más que la mayoría no silenciosa de mis conciudadanos se exprese, no sirve para nada, me he propuesto esmerarme a ver si tengo más suerte. Y si no, pues al menos me desahogo, que faltita me hace.

Aquí al otro lado del Congreso, de la Moncloa y de los estupendos pisos que les pagamos con el erario público en Madrid para que ustedes no tengan que desplazarse con toda su familia a vivir en el lugar donde desempeñan sus funciones, (como hacen todos los que han tenido que acogerse a la movilidad laboral); aquí fuera, decía, sobrevivimos millones de seres humanos. Sí, sobrevivimos.  Y sí, somos humanos, fijénse qué casualidad, como ustedes. Bueno, a lo que parece, un poco más humanos nosotros.

Somos humanos con necesidades básicas y no tan básicas (o sea, como las suyas propias, para que no tengan que escarbar mucho en busca de su empatía), que, casualmente, quedaron recogidas en esa Constitución tan intocable para lo que a ustedes les conviene. Nunca se puede tocar para lo que nos conviene a los ciudadanos a los que venía a garantizarnos nuestros derechos y libertades. A estas alturas no sé si le queda alguna página a la Constitución con la que no se hayan limpiado el culo después de defecarle encima. Aquí, desde luego, otra cosa no, pero mierda siempre nos salpica cuando enchufan su ventilador parlamentario.

Cada vez que su partido decide algo, cada vez que vota algo, cada Consejo de Ministros; cada vez que se pronuncian los mercados, Europa, el FMI, la OCDE, la Iglesia, los presidentes de sus Comunidades Autónomas, sus ínclitos voceros, incluidos los directores de medios de desinformación afines a su secta; o cualquiera de sus amiguitos de bancos, multinacionales, asociaciones de jueces, etc. aquí al pie de la calle nos inunda la mierda hasta las orejas. Nos ahogamos en mierda.

En dinero, no, claro. En nuestro dinero se bañan todos los anteriormente mencionados sin necesidad de meterlo en sus jacuzzis o en los de Portugal. Les llueve dinero, como diría Botín. Todo ese que ha desaparecido de los bancos, de las empresas que han despedido a los 6 millones de ex trabajadores que ahora ya apenas cobran ni la ayuda del paro, de las arcas del Estado; ese es el dinerito que les llueve. Y, como después de la tempestad viene la calma, de la misma manera pasan los millones llovidos a los paraísos fiscales donde los guardan a buen recaudo para, cuando esto escampe y lo hayan dejado todo a precio de saldo, volver a especular y a sacar más rentabilidad si cabe al dinero que nos robaron y que encima los asfixiados tenemos que pagar con intereses en concepto de deuda pública.

Fugados

Viñeta de Ferran Martín, siempre tan grande.

Negocio redondo

La verdad, no me quito el sombrero porque es lo único que me calienta los cascos en esta casa en la que no me puedo permitir la calefacción. La luz, ¿saben?, que cuesta más que verla al final de ese túnel. Pero claro, cómo la van a bajar si con lo que pagamos es con lo que después ustedes cobran esos sobresueldos como consejeros en empresas energéticas o de telecomunicaciones en cuanto salen del Gobierno.

Pero eh, cuidado, que yo tengo casa, no tengo derecho a quejarme ni a protestar. No lo tienen siquiera esos pobres desahuciados que se han quedado con toda su familia en la calle, si no se han suicidado antes… Cómo lo voy a tener yo, niña mimada a la que, después de 15 años ejerciendo el periodismo, con casi 37 años, su padre, en paro; su madre, con una pensión de invalidez; y su tía, con otra; tienen que pasarle dinero mensualmente para que pueda comer. Sí, para comer comida no caducada -aunque a veces, bueno, con un poco de curry o de alioli todo entra-. Hasta que no lo cuente.

¿Saben que ya está pasando? ¿Saben que aquí afuera hay millones de familias que no tienen qué llevarse a la boca, miles de niños viviendo por debajo del umbral de la pobreza que van al colegio muertos de hambre? ¿Ustedes saben que hay millones de personas sobreviviendo gracias a la caridad y la solidaridad ciudadana? Claro que lo saben. Ahí está el truco: Mientras demos las gracias por recibir caridad, no reclamaremos nuestras necesidades básicas como derechos fundamentales.

Lo que pasa es que todo tiene un límite, y como sigan facilitando el despido y la esclavitud bajo esos sueldos de 500€, a ver cómo nos vamos a mantener los unos a los otros. Llegará un momento en el que el que cobre 500€ ya no pueda pagar el kilito de arroz en el supermercado para el Banco de Alimentos porque lo necesitará para, por ejemplo, ¿pagar el euro por receta cuando se le ponga el niño malo? Y entonces el bebé del otro que no tiene para comprarle leche se morirá de inanición y fíjense ustedes, de repente, África. De repente España sí será Uganda, parafraseando a Rajoy.

Que todavía no. Todavía la gente no se ha lanzado a la calle a robar, no han aumentado los índices de delincuencia ni de inseguridad ciudadana, aún no nos matamos por las esquinas. No, nosotros no nos matamos por nada ni por nadie… para qué, si ya tenemos a la policía y, en breve, a los guardias jurados para darnos candela. El ejercicio de la violencia se lo reservan ellos en potestad. Nosotros en cambio, aquí, pacíficamente, viendo por la tele como unos pocos defienden los derechos de todos y se llevan las hostias.

Se lo han montado bien ustedes porque, con la inestimable ayuda de los medios de desinformación, encima han conseguido que los propios ciudadanos vapuleados pero conformistas critiquen y menosprecien a los que sí se atreven a pelear por ellos. Repitiendo como loros sus consignas tipo ‘terroristas, filonazis, antisistema, okupas, radicales, violentos, etarras, borrokas…’.

Sí, hasta para muchos de nuestros propios vecinos los defensores de los Derechos Humanos somos ETA. Luego, si algún día podemos volver a repartir los derechos y libertades reconquistados, serán los primeros en ponerse a la cola a reclamarlos; pero, de momento, viendo el Sálvame Deluxe y ‘leyendo’ el libro de Belén Esteban, están bien a salvo de que les calienten a palos y de calentarse mucho los sesos por su ‘panodrama’.

Sobre todo, un consejo para sus señorías: Asegúrense de que toda esa mayoría silenciosa que se cree todavía sus mentiras no tenga que vender la tele, porque entonces estarán perdidos. Ustedes y todos sus amiguitos. Les pueden quitar el trabajo, la comida, la salud psíquica y físiológica, les pueden pisotear la dignidad… pero la pantalla de plasma ni tocarla, que ahí os la lían parda esos cabrones.

Ahí ni ley Mordaza ni sanciones administrativas de cantidades que sólo pueden pagar ustedes. El día que la otrora clase media no pueda pasarse las horas muertas siendo adoctrinada por su propaganda mediática, quizás, de súbito, abra los ojos y decida lanzarse a manifestarse, mentarles a la madre que no les abortó a ustedes y a la de Franco, quemar banderas y demás símbolos patrióticos, y empezar a exigir su aniquilada calidad de vida. Sí, el nivel adquisitivo que el españolito medio se había currado con el sudor de su frente, los ahorros que han volado con las preferentes desde sus cuentas en cajas de ahorros hasta las suyas en bancos de Suiza, sus hogares embargados, la educación de sus hijos y sus nietos, esa antiguamente admirada Sanidad pública universal, y unas pensiones antes garantizadas… Esas cosillas que ustedes juraron que nunca iban a tocar y que han sido lo primero que han volatilizado.

Cuando eso por fin pase, que va a pasar,  ya no seremos una minoría silenciosa. Tampoco seremos todos, porque, sorprendentemente, aún hay cantidad de gente sin comprensión lectora que sigue creyendo que la derecha es mejor gestora y que todo esto es culpa de la herencia de Zapatero, y de personajes anclados en el pasado que votan históricamente a la derecha porque a los suyos los mataron los republicanos.

Con los votantes del PSOE por idénticos motivos ya me meteré otro día. Pero esperamos que los obreros y trabajadores de a pie que se pasaron a votarles desengañados de la izquierda y confiando en que ustedes les darían un empleo bajen a la realidad de una vez al no tener tele para exponerse a Intereconomía, el Canal 13TV y RTVE, y se percaten de todo lo que les han esquilmado desde hace tan solo los dos años más eternos de esta supuesta democracia de chichinabo.

Mientras a los  pobres de comprensión lectora les quede la tele, pueden seguir apretándoles las tuercas llevándolos a la inanición, la explotación laboral y la desesperación o el suicidio. Sobre sus conciencias esas tan católicas pese. Que pese todo lo que nos están haciendo, y les aplaste inmisericordemente. En un justo toma y daca. Y si no, ya les aplastaremos los que sí que sabemos analizar la realidad.

Atte. Elisabeth G. Iborra, periodista y escritora venida a menos, como prácticamente todos los profesionales de mi sector y de todos los demás.

Si no te busca, no le interesas. Punto.

Estoy muy preocupada por mi propio género. Lo veo de cabeza, cuesta abajo y sin frenos. O yo me estoy volviendo conservadora o muchas de mis congéneres están perdiendo progresivamente la dignidad. Conste que yo nunca le hice mucho caso a mi abuela en estos asuntos, conste que yo de santa tengo lo mismo que de políticamente correcta. Conste que yo he follado y sigo follando todo lo que me da la gana. Pero señoras, ¿es necesario ir detrás de los hombres como si estuviéramos desesperadas por pillar, como si no hubiéramos visto un pene en la vida?

No nos vemos desde fuera a nosotras mismas.

Eso es lo que me temo. Pero yo últimamente, desde que me di cuenta de que, cuando un hombre quiere, es capaz de cruzarse la península en bus si hace falta por conocer a una mujer que le interesa, observo mucho a las mujeres de mi alrededor. Y estoy desarrollando un sentimiento que un amigo ha dado en llamar vergüenza ajena de género. Cuando escucho sus argumentos del siglo pasado, cuando empiezan a mandar mensajes, ajenas a las personas que tienen alrededor y mirando como extraviadas el whatsapp, a ver si el susodicho les contesta esa noche; cuando insisten a pesar de que el tío les deja claro por activa y por pasiva que no quiere nada, o esperan con cara de tontas a que el pavo de turno les haga un poco de caso entre todas las demás que tiene en su lista de fans… Cuando las veo luchando por llamar la atención como un pavo real, cuando te percatas de que les da igual uno que otro con tal de que alguno les tenga un poco en consideración porque de eso depende su autoestima… Lo siento, no lo puedo evitar, pero me desespero y me gustaría sentarlas y echarles un sermón para que recobraran un poco su amor propio.

Que mira, no, yo nunca fui de las que no dio un paso, al revés, me he lanzado en plancha hacia todos los tíos con los que he querido algo. Pero porque veía señales, porque veía que el interés era mutuo, porque sabía que no me iba a dar contra las cuerdas del ring hasta quedarme K.O. de un esquinazo. Es decir, si no es claramente recíproco, no te lanzas al cuerpo a cuerpo. Porque si un hombre quiere, va a ser él quien vaya a por ti. Nos hemos olvidado de que los hombres son cazadores, y si no tienen la sensación de que son ellos quienes escogen y tienen el poder de seducción, si sienten que van a por ellos, huyen.

Cazador no puede ser cazado, eso que os quede claro.

A partir de ahí, lindas gatitas, con eso en mente, todo es más fácil. Podéis hacer lo que queráis, pero por mucho que vayáis detrás, no vais a conseguir atraer sino a desesperados que están deseando echarse novia porque tienen miedo a la soledad. Que, oye, es una opción si lo que queréis es una relación de dependencia mutua. Pero si lo que deseáis es una relación de igual a igual, con un hombre independiente y seguro de sí mismo que luego no tenga miedo de perderos en cuanto habléis con un amigo o salgáis con las amigas, un desesperado dependiente no parece el mejor perfil. El independiente suele ser más complicado y, desde luego, no cae ante estrategias de manipulación ni de persecución latosa, porque no le vale cualquiera que se arrastre tras él.

Siento deciros que lo que opinan ellos de las mujeres que les van detrás así es que están locas. O que son unas pesadas. Y yo les entiendo porque no soporto a los tíos que me van detrás como perritos falderos, que pierden hasta su orgullo babeando por un solo gesto, que no entienden un no y te dan la chapa hasta que no tienes más remedio que mandarlos a la mierda. Para llegar a ese extremo te tienen que dar mucho la brasa, pero doy fe de que muchos y muchas son expertos en darla, sin límites.

Que todo es mucho más sencillo. En serio. Te mola alguien. Ves que hay posibilidades. Le dejas ver que él también las podría tener. Y, desde ese momento, le dejas hacer. Que busque lo que quiere. Que lo demuestre. No hace falta usar estratagemas ni hacerse la dura, es cuestión de dejarse llevar. Pero evitando volverte loca a la mínima señal como si fuera la última oportunidad de tu vida o el único candidato a ser el padre de tus hijos, que hay que estar mal para ir buscando eso en tu vida, en vez de alguien que te quiera a ti.

Podríamos ir de modernas y ser nosotras las que tomáramos la iniciativa, pero, siendo realistas, el mundo no ha cambiado tanto desde la prehistoria en ese sentido y girar las tornas sigue sin funcionar. Yo lo siento, seguramente es un precepto machista, y eso no lo queremos, pero no parece que vayamos a eliminar el patriarcado de un whatsappazo. Así que mejor adaptarnos a la realidad y conservar la dignidad por el camino, que, al final, es lo último que se pierde. Porque, cuando se pierde la dignidad, ya no hay esperanza.

Y otra cosita: No hay excusas con las que autoengañarse que valgan. Si no te llama, es que no quiere nada. Si no da señales, es que no quiere nada. Si no te busca, es que no quiere nada. Da igual por los motivos que sea, no intentes justificarlo: Estará mal, la criaturita; estará tocado por su última relación, estará estresado por el curro, estará en un mal momento vital… pero si no te demuestra interés, es que no le interesas. Punto. Así que no te rebajes, no le vas a convencer más por ponerte más a huevo. Podrías ponerte desnuda en la puerta de su casa y solo le darías pena.  ¿Te mereces eso, en serio?