Si nos subestimáis, no vais a follar.

Vaya por delante que este post no es personal, no va por nadie ni me toca a mí desde hace ya demasiado tiempo. Para los que se piensan que los escribo desde el rencor o que estoy muy quemada. Nada que ver, simplemente, hay verdades que hay que gritar y de las que todos deberíamos aprender.

A ver, chicos. La tesis de hoy es que las mujeres no somos tontas. Por lo menos, no la mayoría. Y creo que os interesaría aprenderlo lo antes posible porque, a poca autoestima que tengamos, si nos subestimáis, no vais a follar. Ni mucho menos todo lo demás. Nos vamos a centrar aquí en la intención de follar porque es lo que básicamente buscáis la mayoría de los que nos encontramos hoy las mujeres de mi generación y estatus sociodemográfico; pero que conste que algunos sois capaces de infravalorarnos incluso aunque estéis enamorados hasta las trancas y queráis algo serio (sí, chicas, algunos aún son capaces de tener una relación y tal, aunque tienden a liarse con las tontas, que son más fáciles).

Situación 1) Es la primigenia. Conoces a alguien en un bar, borrachos, una noche. Os vais juntos a casa del que sea. Echáis un polvo. Bien, aquí van una serie de aclaraciones básicas para el buen desempeño del polvo en sí y la satisfacción mutua.

No nos vamos a enganchar sexualmente por el hecho de que hagáis cosas (como comer el coño, por ejemplo) que supuestamente sólo se hacen con una pareja. No es ni medio normal que por el hecho de que sea un polvo esporádico os lo curréis menos porque, total, no la conozco de nada, ni la quiero ver más; me desahogo yo y la tía que se apañe. A eso se le llama paja con un cuerpo ajeno y nos da verdadero asco y a vosotros os debería dar vergüenza. Sé que os puede dar igual, pero os deja en muy mal lugar. Por cierto, nenas, con estos tíos aún debéis fingir menos que nunca. Que se jodan. Por egoístas.

No nos vamos a creer que queréis matrimonio por el hecho de que nos abracéis o nos beséis después de habérnosla metido hasta la campanilla. Sí, a la lengua también me refiero. El sexo incluye también ciertas dosis de afecto. Todos los seres humanos, incluidos los que tienen rabo, necesitamos cariño e intimidad, aunque sea de vez en cuando y por parte de una desconocida. No lo desaprovechéis, si seguís así, cuando estéis decrépitos y hundidos en vuestra soledad, vais a necesitar como mínimo los recuerdos de esos abrazos y caricias de los que renegáis ahora.

No os vamos a pedir amor eterno por el hecho de que os quedéis a dormir y hagáis un rato la cucharita. Se trata simplemente de compartir una noche, echar otro polvo mañanero y quizás otro a mitad de noche (if possible). Luego os despedís de buen rollo, y no hace falta que finjáis interés ni que prometáis nada. Si os apetece verla otro día, pedidle el móvil pero no le digáis ‘te llamo’ si no la váis a llamar porque será interpretado en vuestra contra. Y si no os apetece, un beso sutil en la boca o en las comisuras para ir evidenciando las distancias, y adiós.

Diario de una volátil, de Agustina Guerrero.

Situación 2) Ya te has liado con ella y te apetece volver a verla, aunque no sepas para qué.

No digáis te quiero a la primera de cambio porque nosotras también huimos cuando os vemos desesperados por cazar, no vais a tener la exclusiva. Y sólo una desesperada aceptará un ‘te quiero’ a la de dos días y se meterá en una relación de donde sólo podrán salir desesperaditos. 

Tampoco hace falta que vayáis con la armadura: Estamos hasta los ovarios de la dichosa declaración de intenciones de ‘Yo no quiero nada con nadie’. Ya. Que sí, que no queréis nada serio, que las relaciones os quitan libertad, que estáis centrados en vosotros mismos o en encontrar trabajo o en jugar al póker buscando dinero rápido. Que ya. Pero si de verdad no queréis nada, no os liéis con nadie, y no liéis a nadie. Y si aún no lo sabéis, porque nunca sabes lo que puede pasar en esta vida, pues callad, disfrutad y ya se verá, no seáis porculeros.

Dejad a la pobre tía en paz hasta que estéis más abiertos de mente y de piernas. Todo lo demás es hacer de perro del hortelano, querer follar pero sin comprometeros ni a ir a cenar para caldear un poco el ambiente de una cita para otra, querer follar pero sin dar explicaciones de cuando entráis o salís de la vida y de la cama de la otra cada vez que os da la gana, querer tener a alguien seguro para follar sin mojaros para nada.

Sed sinceros, coño. No somos gilipollas, reitero. Para nosotras resulta más fácil no implicarnos, ni esperar nada, ni pillarnos, ni cabrearnos, ni montar pollos, ni pasarlo mal, si entendemos lo que os pasa y sabemos que es cierto y no es una puta argucia para follar sin compromiso. Que también podemos ser capaces de follar sin compromiso, si es lo que queremos. Podéis estar dando por saco con mentiras y excusas para quedar bien cuando a lo mejor la tía simplemente quiere divertirse y disfrutar sin llegar a nada más.

Dar coba, pulir coba. Si no queréis nada con una chica en cuestión, no le deis coba. Que luego os quejáis de que ‘vaya pesada’, que no para de dar el coñazo, de llamar y de mandar Whatasapps, de perseguiros por los bares, etc. Si tiene un poco de dignidad, no te insistirá más de una vez, y si no tiene dignidad, seguirá insistiendo hasta que se canse de ver que no le respondes. Nadie insiste eternamente si ve que no va a conseguir nada.

En reserva no, que nos enamoramos. Si le dais largas a una plasta y le hacéis creer que tendrá posibilidades en algún momento, estáis jugando sucio, y mal. A eso en nuestro idioma se le llama mantenernos en reserva, y en el vuestro mantener el banquillo caliente. Y muy imbécil tiene que ser la tía para no darse cuenta. Qué queréis que os diga, no creo que una persona imbécil merezca la pena ni para echarse un polvo, pero dado que, en un calentón vosotros tenéis la ventaja de que podéis tener un orgasmo con cualquiera, por lo menos podríais ser un poco honestos con la chica y no hacerle creer que es vuestra primera opción.

Ahorraros las chapas: Más que nada, si una mujer se piensa que encabeza la lista de prioridades para cuando estéis disponibles, se emocionará y luego os dará la brasa como si tuviera derechos adquiridos. Creo que no hay nada peor que una mujer enamorada esperando lo que considera suyo porque se lo han hecho creer. Luego que si os reprochamos historias y tenéis movidas raras. Si fuerais más claros y no jugarais como si estuvierais jugando solos con una muñeca hinchable, no tendríais que aguantar hormonas ni paranoias ni películas ni follones que a la mayoría no nos mola montar.

Más de Diario de una volátil.

No seríamos tan complicadas si fuerais más honestos. Diario de una volátil.

 

Situación 3) Os rendís a tener pareja pero se os queda cortita la cosa porque vuestro eguito os pide que os reafirmen por ahí que seguís en el mercado.

Si queréis estar con otras, quedaros solos. Sí, es muy fácil. Si os queréis follar a media España, adelante, pero intentad no arrastar a nadie por el camino para tener a alguien seguro que os acaricie el ego con asiduidad. Si seguís en la edad de poneros medallitas para confirmar lo machitos y lo atractivos que estáis todavía, hay muchas mujeres que os podrán demostrar que estáis en el mercado, no hace falta que le pongáis los cuernos justamente a una que os quiere. Tened los cojones de quedaros solos y disfrutar del vacío que deja liarse con un montón sin que ninguna sienta nada por vosotros de verdad ni os aporte nada.

Cuando nos mentís, nos subestimáis. Os pensáis que nos vamos a creer vuestras trolas, que no nos vamos a dar cuenta de lo que ocurre o de lo que sentís o no sentís de verdad. Pensáis de verdad que nos podéis engañar. Pero las mujeres somos las del sexto sentido, la intuición, os lo recuerdo; por mucho que nos queramos autoconvencer de lo que nos gustaría que pasara en nuestro mundo ideal, todas tenemos en algún momento la visión, el destello, el flash en la cabeza, que nos ilumina y nos alerta de que nos estáis tomando el pelo.

Y entonces ya es cuestión de tiempo que os mandemos a tomar por saco. Ahí es cuando perdéis el polvo, la amiga, la amante, la folloamiga, la esposa o la posibilidad de tener una pareja estupenda. Que en algún momento también os apetecerá, no lo descartéis para toda la vida, queridos. La soledad nos aprieta a todos, y más cuando se nos empiezan a caer las carnes y ya lo de follar con una persona cada noche no resulta tan asequible.

Pero bueno, para eso a vosotros aún os queda, que sois todos unos campeones con toda una panda de idiotas supuestamente liberadas sexualmente dispuestas a demostrar que lo son y que no es postureo feminista, ¿verdad?

Querido Gobierno en pleno (lo de querido es un formulismo, vaya por delante):

Es difícil, muy difícil, quizás el mayor reto de mi carrera como periodista, escribir algo que aún no se haya dicho en este país. Pero como, por más que la mayoría no silenciosa de mis conciudadanos se exprese, no sirve para nada, me he propuesto esmerarme a ver si tengo más suerte. Y si no, pues al menos me desahogo, que faltita me hace.

Aquí al otro lado del Congreso, de la Moncloa y de los estupendos pisos que les pagamos con el erario público en Madrid para que ustedes no tengan que desplazarse con toda su familia a vivir en el lugar donde desempeñan sus funciones, (como hacen todos los que han tenido que acogerse a la movilidad laboral); aquí fuera, decía, sobrevivimos millones de seres humanos. Sí, sobrevivimos.  Y sí, somos humanos, fijénse qué casualidad, como ustedes. Bueno, a lo que parece, un poco más humanos nosotros.

Somos humanos con necesidades básicas y no tan básicas (o sea, como las suyas propias, para que no tengan que escarbar mucho en busca de su empatía), que, casualmente, quedaron recogidas en esa Constitución tan intocable para lo que a ustedes les conviene. Nunca se puede tocar para lo que nos conviene a los ciudadanos a los que venía a garantizarnos nuestros derechos y libertades. A estas alturas no sé si le queda alguna página a la Constitución con la que no se hayan limpiado el culo después de defecarle encima. Aquí, desde luego, otra cosa no, pero mierda siempre nos salpica cuando enchufan su ventilador parlamentario.

Cada vez que su partido decide algo, cada vez que vota algo, cada Consejo de Ministros; cada vez que se pronuncian los mercados, Europa, el FMI, la OCDE, la Iglesia, los presidentes de sus Comunidades Autónomas, sus ínclitos voceros, incluidos los directores de medios de desinformación afines a su secta; o cualquiera de sus amiguitos de bancos, multinacionales, asociaciones de jueces, etc. aquí al pie de la calle nos inunda la mierda hasta las orejas. Nos ahogamos en mierda.

En dinero, no, claro. En nuestro dinero se bañan todos los anteriormente mencionados sin necesidad de meterlo en sus jacuzzis o en los de Portugal. Les llueve dinero, como diría Botín. Todo ese que ha desaparecido de los bancos, de las empresas que han despedido a los 6 millones de ex trabajadores que ahora ya apenas cobran ni la ayuda del paro, de las arcas del Estado; ese es el dinerito que les llueve. Y, como después de la tempestad viene la calma, de la misma manera pasan los millones llovidos a los paraísos fiscales donde los guardan a buen recaudo para, cuando esto escampe y lo hayan dejado todo a precio de saldo, volver a especular y a sacar más rentabilidad si cabe al dinero que nos robaron y que encima los asfixiados tenemos que pagar con intereses en concepto de deuda pública.

Fugados

Viñeta de Ferran Martín, siempre tan grande.

Negocio redondo

La verdad, no me quito el sombrero porque es lo único que me calienta los cascos en esta casa en la que no me puedo permitir la calefacción. La luz, ¿saben?, que cuesta más que verla al final de ese túnel. Pero claro, cómo la van a bajar si con lo que pagamos es con lo que después ustedes cobran esos sobresueldos como consejeros en empresas energéticas o de telecomunicaciones en cuanto salen del Gobierno.

Pero eh, cuidado, que yo tengo casa, no tengo derecho a quejarme ni a protestar. No lo tienen siquiera esos pobres desahuciados que se han quedado con toda su familia en la calle, si no se han suicidado antes… Cómo lo voy a tener yo, niña mimada a la que, después de 15 años ejerciendo el periodismo, con casi 37 años, su padre, en paro; su madre, con una pensión de invalidez; y su tía, con otra; tienen que pasarle dinero mensualmente para que pueda comer. Sí, para comer comida no caducada -aunque a veces, bueno, con un poco de curry o de alioli todo entra-. Hasta que no lo cuente.

¿Saben que ya está pasando? ¿Saben que aquí afuera hay millones de familias que no tienen qué llevarse a la boca, miles de niños viviendo por debajo del umbral de la pobreza que van al colegio muertos de hambre? ¿Ustedes saben que hay millones de personas sobreviviendo gracias a la caridad y la solidaridad ciudadana? Claro que lo saben. Ahí está el truco: Mientras demos las gracias por recibir caridad, no reclamaremos nuestras necesidades básicas como derechos fundamentales.

Lo que pasa es que todo tiene un límite, y como sigan facilitando el despido y la esclavitud bajo esos sueldos de 500€, a ver cómo nos vamos a mantener los unos a los otros. Llegará un momento en el que el que cobre 500€ ya no pueda pagar el kilito de arroz en el supermercado para el Banco de Alimentos porque lo necesitará para, por ejemplo, ¿pagar el euro por receta cuando se le ponga el niño malo? Y entonces el bebé del otro que no tiene para comprarle leche se morirá de inanición y fíjense ustedes, de repente, África. De repente España sí será Uganda, parafraseando a Rajoy.

Que todavía no. Todavía la gente no se ha lanzado a la calle a robar, no han aumentado los índices de delincuencia ni de inseguridad ciudadana, aún no nos matamos por las esquinas. No, nosotros no nos matamos por nada ni por nadie… para qué, si ya tenemos a la policía y, en breve, a los guardias jurados para darnos candela. El ejercicio de la violencia se lo reservan ellos en potestad. Nosotros en cambio, aquí, pacíficamente, viendo por la tele como unos pocos defienden los derechos de todos y se llevan las hostias.

Se lo han montado bien ustedes porque, con la inestimable ayuda de los medios de desinformación, encima han conseguido que los propios ciudadanos vapuleados pero conformistas critiquen y menosprecien a los que sí se atreven a pelear por ellos. Repitiendo como loros sus consignas tipo ‘terroristas, filonazis, antisistema, okupas, radicales, violentos, etarras, borrokas…’.

Sí, hasta para muchos de nuestros propios vecinos los defensores de los Derechos Humanos somos ETA. Luego, si algún día podemos volver a repartir los derechos y libertades reconquistados, serán los primeros en ponerse a la cola a reclamarlos; pero, de momento, viendo el Sálvame Deluxe y ‘leyendo’ el libro de Belén Esteban, están bien a salvo de que les calienten a palos y de calentarse mucho los sesos por su ‘panodrama’.

Sobre todo, un consejo para sus señorías: Asegúrense de que toda esa mayoría silenciosa que se cree todavía sus mentiras no tenga que vender la tele, porque entonces estarán perdidos. Ustedes y todos sus amiguitos. Les pueden quitar el trabajo, la comida, la salud psíquica y físiológica, les pueden pisotear la dignidad… pero la pantalla de plasma ni tocarla, que ahí os la lían parda esos cabrones.

Ahí ni ley Mordaza ni sanciones administrativas de cantidades que sólo pueden pagar ustedes. El día que la otrora clase media no pueda pasarse las horas muertas siendo adoctrinada por su propaganda mediática, quizás, de súbito, abra los ojos y decida lanzarse a manifestarse, mentarles a la madre que no les abortó a ustedes y a la de Franco, quemar banderas y demás símbolos patrióticos, y empezar a exigir su aniquilada calidad de vida. Sí, el nivel adquisitivo que el españolito medio se había currado con el sudor de su frente, los ahorros que han volado con las preferentes desde sus cuentas en cajas de ahorros hasta las suyas en bancos de Suiza, sus hogares embargados, la educación de sus hijos y sus nietos, esa antiguamente admirada Sanidad pública universal, y unas pensiones antes garantizadas… Esas cosillas que ustedes juraron que nunca iban a tocar y que han sido lo primero que han volatilizado.

Cuando eso por fin pase, que va a pasar,  ya no seremos una minoría silenciosa. Tampoco seremos todos, porque, sorprendentemente, aún hay cantidad de gente sin comprensión lectora que sigue creyendo que la derecha es mejor gestora y que todo esto es culpa de la herencia de Zapatero, y de personajes anclados en el pasado que votan históricamente a la derecha porque a los suyos los mataron los republicanos.

Con los votantes del PSOE por idénticos motivos ya me meteré otro día. Pero esperamos que los obreros y trabajadores de a pie que se pasaron a votarles desengañados de la izquierda y confiando en que ustedes les darían un empleo bajen a la realidad de una vez al no tener tele para exponerse a Intereconomía, el Canal 13TV y RTVE, y se percaten de todo lo que les han esquilmado desde hace tan solo los dos años más eternos de esta supuesta democracia de chichinabo.

Mientras a los  pobres de comprensión lectora les quede la tele, pueden seguir apretándoles las tuercas llevándolos a la inanición, la explotación laboral y la desesperación o el suicidio. Sobre sus conciencias esas tan católicas pese. Que pese todo lo que nos están haciendo, y les aplaste inmisericordemente. En un justo toma y daca. Y si no, ya les aplastaremos los que sí que sabemos analizar la realidad.

Atte. Elisabeth G. Iborra, periodista y escritora venida a menos, como prácticamente todos los profesionales de mi sector y de todos los demás.

Si no te busca, no le interesas. Punto.

Estoy muy preocupada por mi propio género. Lo veo de cabeza, cuesta abajo y sin frenos. O yo me estoy volviendo conservadora o muchas de mis congéneres están perdiendo progresivamente la dignidad. Conste que yo nunca le hice mucho caso a mi abuela en estos asuntos, conste que yo de santa tengo lo mismo que de políticamente correcta. Conste que yo he follado y sigo follando todo lo que me da la gana. Pero señoras, ¿es necesario ir detrás de los hombres como si estuviéramos desesperadas por pillar, como si no hubiéramos visto un pene en la vida?

No nos vemos desde fuera a nosotras mismas.

Eso es lo que me temo. Pero yo últimamente, desde que me di cuenta de que, cuando un hombre quiere, es capaz de cruzarse la península en bus si hace falta por conocer a una mujer que le interesa, observo mucho a las mujeres de mi alrededor. Y estoy desarrollando un sentimiento que un amigo ha dado en llamar vergüenza ajena de género. Cuando escucho sus argumentos del siglo pasado, cuando empiezan a mandar mensajes, ajenas a las personas que tienen alrededor y mirando como extraviadas el whatsapp, a ver si el susodicho les contesta esa noche; cuando insisten a pesar de que el tío les deja claro por activa y por pasiva que no quiere nada, o esperan con cara de tontas a que el pavo de turno les haga un poco de caso entre todas las demás que tiene en su lista de fans… Cuando las veo luchando por llamar la atención como un pavo real, cuando te percatas de que les da igual uno que otro con tal de que alguno les tenga un poco en consideración porque de eso depende su autoestima… Lo siento, no lo puedo evitar, pero me desespero y me gustaría sentarlas y echarles un sermón para que recobraran un poco su amor propio.

Que mira, no, yo nunca fui de las que no dio un paso, al revés, me he lanzado en plancha hacia todos los tíos con los que he querido algo. Pero porque veía señales, porque veía que el interés era mutuo, porque sabía que no me iba a dar contra las cuerdas del ring hasta quedarme K.O. de un esquinazo. Es decir, si no es claramente recíproco, no te lanzas al cuerpo a cuerpo. Porque si un hombre quiere, va a ser él quien vaya a por ti. Nos hemos olvidado de que los hombres son cazadores, y si no tienen la sensación de que son ellos quienes escogen y tienen el poder de seducción, si sienten que van a por ellos, huyen.

Cazador no puede ser cazado, eso que os quede claro.

A partir de ahí, lindas gatitas, con eso en mente, todo es más fácil. Podéis hacer lo que queráis, pero por mucho que vayáis detrás, no vais a conseguir atraer sino a desesperados que están deseando echarse novia porque tienen miedo a la soledad. Que, oye, es una opción si lo que queréis es una relación de dependencia mutua. Pero si lo que deseáis es una relación de igual a igual, con un hombre independiente y seguro de sí mismo que luego no tenga miedo de perderos en cuanto habléis con un amigo o salgáis con las amigas, un desesperado dependiente no parece el mejor perfil. El independiente suele ser más complicado y, desde luego, no cae ante estrategias de manipulación ni de persecución latosa, porque no le vale cualquiera que se arrastre tras él.

Siento deciros que lo que opinan ellos de las mujeres que les van detrás así es que están locas. O que son unas pesadas. Y yo les entiendo porque no soporto a los tíos que me van detrás como perritos falderos, que pierden hasta su orgullo babeando por un solo gesto, que no entienden un no y te dan la chapa hasta que no tienes más remedio que mandarlos a la mierda. Para llegar a ese extremo te tienen que dar mucho la brasa, pero doy fe de que muchos y muchas son expertos en darla, sin límites.

Que todo es mucho más sencillo. En serio. Te mola alguien. Ves que hay posibilidades. Le dejas ver que él también las podría tener. Y, desde ese momento, le dejas hacer. Que busque lo que quiere. Que lo demuestre. No hace falta usar estratagemas ni hacerse la dura, es cuestión de dejarse llevar. Pero evitando volverte loca a la mínima señal como si fuera la última oportunidad de tu vida o el único candidato a ser el padre de tus hijos, que hay que estar mal para ir buscando eso en tu vida, en vez de alguien que te quiera a ti.

Podríamos ir de modernas y ser nosotras las que tomáramos la iniciativa, pero, siendo realistas, el mundo no ha cambiado tanto desde la prehistoria en ese sentido y girar las tornas sigue sin funcionar. Yo lo siento, seguramente es un precepto machista, y eso no lo queremos, pero no parece que vayamos a eliminar el patriarcado de un whatsappazo. Así que mejor adaptarnos a la realidad y conservar la dignidad por el camino, que, al final, es lo último que se pierde. Porque, cuando se pierde la dignidad, ya no hay esperanza.

Y otra cosita: No hay excusas con las que autoengañarse que valgan. Si no te llama, es que no quiere nada. Si no da señales, es que no quiere nada. Si no te busca, es que no quiere nada. Da igual por los motivos que sea, no intentes justificarlo: Estará mal, la criaturita; estará tocado por su última relación, estará estresado por el curro, estará en un mal momento vital… pero si no te demuestra interés, es que no le interesas. Punto. Así que no te rebajes, no le vas a convencer más por ponerte más a huevo. Podrías ponerte desnuda en la puerta de su casa y solo le darías pena.  ¿Te mereces eso, en serio?

Explayaros a vuestras anchas

El otro día colgaba yo en mis redes sociales este anuncio:

Se busca: Chico atractivo, deportista,ingenioso,nada anodino,inteligente,aventurero,antirutinario,paciente. Y se encuentra: En otro planeta.

Y ahora resulta que estoy escribiendo un libro para el cual necesitaría saber qué defectos nos resultan insoportables del género opuesto y qué cualidades buscamos en la otra persona.

Me encantaría que me ayudarais a establecer perfiles, como en una especie de juego, tipo: la devorahombres, el donjuan, la cazatalentos, el eterno peter pan, la expansiva, la mojigata, el celoso compulsivo, la desconfiada que registra hasta los mails… y así, los que os surjan.

No sé, todos los perfiles, cualidades y defectos que se os ocurran que no soportáis u os encantan serán bienvenidos y agradecidos.

Jugáis conmigo un rato? Gracias!

Yo follo, yo decido. Y al PP y la Iglesia que les den por el culo, que no embaraza.

Estaba yo tan feliz después de un sábado inolvidable y completito cuando de repente me levanto esta mañana con las declaraciones del ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, diciendo que “La malformación del feto no será ya un supuesto para abortar”. La entrevista se la concede al diario La Razón, cómo no, pero como no me da la gana de alimentar la manipulación ni fomentar la lectura de semejante panfleto antiperiodístico, os pego un extracto de la nota publicada en Público, donde explica los ‘argumentos’ del que supuestamente era el político más moderado del PP.

“La actual regulación de la interrupción del embarazo establece el aborto libre hasta la semana 14 y hasta la 22 en caso de riesgo de la vida o la salud de la mujer o graves anomalías en el feto, y sitúa en 16 años la mayoría de edad para adoptar la decisión. En la entrevista, Gallardón afirma que la legislación volverá a un sistema de supuestos “que no será exactamente el que estaba vigente con anterioridad a la ley de plazos”. “La experiencia nos demuestra que algunos de esos aspectos deben de ser revisados”, opina el ministro, quien califica de “éticamente inconcebible” haber estado conviviendo con la actual legislación sobre el aborto. Hay que dar el mismo nivel de protección a un concebido sin ningún tipo de minusvalía o malformación, que a aquel del que se constante que carece de algunas de las capacidades del resto de concebidos.”

1) Yo follo, yo decido.

2) Es mi feto, no el de nadie más; yo decido.

3) Si el feto tiene malformaciones, va a nacer con más problemas físicos y psíquicos que, a) le van a dejar en posición de total desventaja ante los demás y ante la vida, con lo cual es probable que muera o que nunca pueda tener una calidad de vida digna y que no pueda defenderse por sí mismo, y b) me van a tener a mí amargada por ver sufrir a mi hijo mientras viva, sin querer que muera aunque sepa que es lo mejor para él y esclavizada para cuidarle, curarle y hacerle la existencia lo más liviana posible, cosa imposible, a menos que sea un vegetal y no sienta ni padezca.

4) Si esa persona depende de mí, necesitaré una ayuda para las personas dependientes pero da la puta casualidad que el PP también quita la Ley de dependencia y hace tiempo que de ahí no sale un euro para las familias que están luchando por sacar a sus seres queridos más débiles adelante.

5) Tener un hijo sale carísimo. Pero si además tiene problemas de salud de cualquier tipo que le condenan crónicamente, es ya impagable. Si no hay ayudas y además yo tengo que  pagar 100 veces más de luz, de gasolina, etc. un 21% de IVA para productos de necesidad básica (de momento), no tengo derecho a paro porque soy freelance, no tengo asistencia sanitaria gratuita en cantidad de supuestos, nos quitan la educación pública, y todo tipo de prestaciones y servicios, anulan las subvenciones a las asociaciones que asisten y apoyan a todo tipo de colectivos desfavorecidos como las personas dependientes, y un asqueroso y deprimente largo etcétera de derechos que nos han arrebatado en seis meses aciagos, A VER CÓMO COJONES MANTENEMOS A UN CRÍO QUE REQUIERE UN TRATO EXTRAORDINARIO EN TODOS LOS SENTIDOS.

 

6) Quién coño es esta gentuza del PP para dirigir mi sexualidad, mi embarazo, mi parto, mi vida, mi tipo de familia, mi estado civil, la educación que le quiero dar a mis hijos, las condiciones en que quiero mantenerlos, y, en general, todos los derechos inalienables del ser humano . Quién coño se creen que son para estar incumpliéndolos con total impunidad y sin que un porcentaje realmente preocupante y lamentable de la población levante ni la voz para protestar, para reivindicar lo que les es intrínseco  por el hecho de haber nacido. Reitero, por haber nacido, no por haber sido concebido.

PD: Tengo 35 años, hasta hace poco, si me hubiera quedado embarazada, habría abortado sin dudarlo porque no quería tener hijos. Cambié de opinión porque empecé a sentirme capaz de ser responsable de una criatura que no fuera yo misma. Y ahora mismo no abortaría aunque me quedara por casualidad o por descuido o por accidente. Pero PORQUE A MÍ ME DA LA GANA. Y, desde luego, no me daría la gana de dar a a luz un feto con malformaciones ni problemas de ninguna clase sabiendo que es perfectamente evitable y que, si no puedo hacerlo, sería única y exclusivamente porque al PP y a la puta iglesia católica que lo ampara desde dentro les apetece. Porque ellos no tienen ninguna autoridad para mandar sobre mí.

Como ser humano soy libre, independientemente de quién gobierne en mi país, y más cuando yo no les elegiría ni borracha. Soy libre para decidir cualquier asunto que me incumba a mí y a mis circunstancias. Y vosotros, HIJOS DE PUTA, no tenéis ni el menor respaldo moral ni ético para cambiar eso. Porque los más puritanos y castrantes sois los primeros que después abortáis en clínicas privadas en el extranjero, los que abusáis de niños, los que folláis en los conventos y después enterráis a los fetos bajo tierra; los que os permitís hipócritamente todo lo que intentáis prohibirnos a los demás porque tenéis el poder adquisitivo para hacerlo puesto que nos robáis el dinero a los demás, bien sea desde el cepillo de la Iglesia o desde vuestros cargos políticos y sobornos o connivencias con los empresarios, que, cómo no, os apoyan.

Lastimosamente, en vuestra época, en la tuya, Gallardón, no se podía abortar fetos con problemas psíquicos porque, a ciencia cierta, ni tú ni muchos de tus colegas del Congreso habrías visto la luz. Yo ya entiendo que quieras que nazcan incapacitados para que os sigan votando y os mantengan en el poder; tener sólo ciudadanos libres y con criterio os haría peligrar y se os acabaría el chollo. Pero mira, hijo de la gran puta, no te vas a salir con la tuya, al menos no para siempre. Espero que este país de mierda que estáis hundiendo socialmente salga a la calle a defender sus derechos. Y si no, ya sólo nos quedan 3 años y medio para sufriros, porque a las próximas elecciones sabéis que os van a dar por saco. Y por eso estáis arramplando con todo el Estado del Bienestar cuanto antes.

Viviendo el sexo liberal en las costas andaluzas en primera persona (visual).

Os dejo mi reportaje de intercambio de parejas publicado en Primera Línea, por si os interesa cómo se vive el sexo liberal en las costas de Andalucía… O al menos cómo me las arreglé yo para relacionarme con toda esa gente que se hartaba de follar. Y hasta aquí puedo leer yo. Tú puedes seguir si quieres. 

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Todos tenemos una ciberhistoria que contar, ¿tú no?

En el último post hablaba de que nos estamos limitando a tener relaciones a través de Internet y de las redes sociales y en este os pido que me escribáis si habéis tenido algún tipo de relación precisamente por esos canales.

Os agradecería mucho que me contaráis si habéis conocido a alguien por match.com, meetic, o esos canales de contacto; o por facebook, twitter, badoo, tuente u otras redes sociales por el estilo; o en chats, foros, canales temáticos o de videojuegos, o por messenger, o por trabajo a distancia…

Luego ya hablaremos de si lo habéis mantenido por mail o por whatsapp, por skype, por chat con webcam o sin ella,    si la cosa se quedó en el ciberespacio o lo trasladasteis a la realidad y cómo fue el asunto.

Estoy segura de que todos tenemos alguna historia vivida entre lo virtual y lo real, porque al final un mundo no está tan separado de otro, y si las usamos bien, las redes sociales nos pueden servir para conocer gente que de otra manera nunca tendríamos ocasión de cruzarnos por la calle. Aunque viva en el portal de enfrente… O a miles de kilómetros de distancia.

Si podéis compartir este post para que le llegue a más internautas, mucho mejor. Vamos a intentar aportar un granito de arena al mundo de las ciber relaciones que traspasan la realidad… o no. Como este tipo de relaciones son muy privadas y puede haber ciberinfidelidades de por medio o secretos que conservar, os propongo escribirme anónimamente a despuesdelpendulazo@gmail.com y yo ya os cuento para qué necesito vuestros testimonios, la cosa tan bonita que haré con ellos… y os mandaré las preguntas que me gustaría que me respondierais, si os animáis a participar.

Os he colgado un vídeo de Standstill porque me enamoré ayer de su música. Disfútadlo.

Si prefieres el cibersexo, luego no te quejes de que no tienes sexo, ni de tu soledad.

Estoy revuelta. Estoy triste. Me siento sola. Tranquilos, no me siento sola porque no tenga amigos ni familia que me quieran y me hagan la mejor compañía. Me siento sola porque me falta una figura masculina relevante en mi vida. Vale, tengo un padre fantástico, pero afortunadamente no tengo a mi padre tan idealizado como para que me valga como hombre con todas las implicaciones en mi vida.

Hace tiempo que decidí que no me valían los escarceos sexuales esporádicos. Y seguramente hace el mismo tiempo que me como los mocos sexual y emocionalmente hablando. Es una elección personal que asumo, pero me temo que las consecuencias están yendo demasiado lejos y no sé hasta qué punto tengo la culpa de ello a pesar de todo lo que he aprendido y cambiado hasta ahora.

Quiero decir: Reconozco que no estoy tan disponible sexualmente como pude estarlo en otros momentos más ‘ligeros de cascos’ de mi vida. Pero eso no quiere decir que no sea accesible para conocerme. El problema que observo es que muchos hombres se acercan con interés sexual y cuando ven que no es tan fácil como supuestamente aparento, simplemente ya no intentan ir más allá.

Bien, es un criterio de selección per se, pues ellos mismos se autoeliminan cuando ven que no van a obtener lo que desean. Pero, ¿a dónde están los demás? Entrándome por whatsapp, por twitter, por Facebook, por chat, por mail, por Skype… Síiiii, ¡por las redes sociales! Ahí tenemos a los grandes hombres del siglo XXI dándolo todo, un vacile continuo, venga jueguecitos, venga piropos, venga tonteos, venga pajas virtuales… Pero ahí queda eso. Ninguno pretende ni se molesta en intentar un cara a cara que nos pueda llevar a conocernos, a un principio de amistad y quién sabe si a algo más, a un mínimo contacto físico.

No sé vosotros, pero yo lo necesito. A mí no me basta con la fantasía de que me atraiga alguien, ni con masturbarme con el otro al otro lado del Smartphone o del portátil. A mí lo que me gusta es la realidad, el tú a tú, el saber si la química es verdadera y tangible o producto de la imaginación y de la necesidad de tener una ilusión… y un orgasmo.

Que, si lo piensas, muchas veces lo que hacemos con otros en la cama viene a ser una masturbación individual con un cuerpo ajeno, pero al menos ahí damos cierta oportunidad para el roce y, por tanto, al cariño. Que en el fondo es lo que la mayoría deseamos.

He llegado a un punto en el que lo que busco en un hombre no es el sexo sino todo lo que lo acompaña: los abrazos, los besos, los mimos, las caricias, el sentir que alguien te atrae y que le atraes. El sentir, básicamente. Lo del orgasmo queda en un plano secundario que, además, no me falta conmigo misma. Pero los abrazos no me los puedo dar sola.

Y mientras sigamos aislados, cada cual con nuestro móvil como herramienta sexual, no vamos a salir de nuestro onanismo ni de nuestro micromundo perfecto. Digo perfecto porque nada falla: nadie nos revuelve, nadie nos hace sentir inseguros, ni rechazados, ni cuestionados, ni malos amantes. Nadie nos va a pedir nada porque nadie va a esperar nada de nosotros, ni un mínimo compromiso, ni cierta implicación, ni dar la talla, ni estar al nivel de la conversación o a la altura de las circunstancias cuando sea necesario.

Pero tampoco vamos a obtener nada positivo: Ni amor, ni cariño, ni admiración, ni calor humano, ni apoyo, ni ilusiones con posibilidades de convertirse en realidad, ni ánimos, ni la opción de empezar a jugar y acabar teniendo sexo del bueno, del de verdad, del que se siente, del que te deja con la piel de gallina… preguntándote por qué carajo has estado tanto tiempo sin arriesgarte a intentar tenerlo.

No sé si me pasa a mí sola, que no soy precisamente la mujer más fría, distante y borde del mundo, o nos enfrentamos a un problema social que nos está minando las emociones a muchos. Lo que sí que noto es mucha cobardía, por todas partes, de dar un paso adelante. De ir a por lo que queremos. Como si quisiéramos resguardarnos todos en nuestros pequeños castillos para no salir heridos.

Nadie se lo cree, porque me conocen, pero lo cierto es que hace siglos que ningún hombre me propone quedar, ni una cita para tomar un café o un vino. Y no es ahora por vivir en Conil aislada del mundo, porque desde hace ya tres años, en plena vorágine barcelonesa, comentábamos con mis amigas que los tíos ya no intentaban quedar con nosotras “ni para un polvo”. Como si tuvieran miedo a que por eso les fuéramos a pedir un hijo (que honestamente no es algo que yo tendría de alguien acojonado)  o, quizás, a no dar el nivel que presuponen que exigimos.

En cualquier caso, el miedo es algo que nos paraliza o nos estimula, depende de cómo lo queramos utilizar. Yo también tengo miedo a que pasen de mí, a no gustar, a que me rechacen, a que me hagan daño, etc. Aunque no por eso voy a preferir encerrarme en mí misma y negarme a sentir si hay alguien que merezca el riesgo al otro lado… de la mesa o de la cama. Si se queda cómodamente al otro lado del ordenador ya deduzco que ni merece la pena, ni tampoco es alguien que encaje con mi forma pasional de vivir la vida. Y, oyes, aunque me sienta sola, ellos se lo pierden.

De todos modos, no pienso conformarme con que esto es lo que nos  ha tocado vivir. Quiero sentir, quiero vivir, quiero querer, quiero que me quieran; como todos. Y si tengo que empezar a gritar para que dejéis de alimentar vuestros egos virtuales y os espabiléis para fomentar vuestra autoestima verdadera, pues no me pienso callar. Luego ya hacéis lo que os dé la gana y os haga felices. Que igual lo sois solos, con un simple whatsapp, pero yo, sinceramente, no quiero seguir sintiéndome vacía en la vida real.

Si quieres entender las relaciones, aporta tu granito de arena y suelta tus traumas ;D

Qué, de Semana Santa, eh? Pues yo no. Así que voy a aprovechar que yo trabajo y vosotros tenéis tiempo libre para pediros que me contestéis a unas preguntitas para poder avanzar un poco con el libro del Manual. Verdad que todos queréis entenderos a vosotros mismos y al otro género? Pues hombre, yo os explico lo que está en mi cabeza y en mi mano pero si no ponéis un poquito de vuestra parte… malamente puedo explicar lo que pensáis los demás.

Así que, uno, os pido por vuestra propia salud mental y emocional, que respondáis a la entrevista que os corresponda, a las preguntas que queráis, tan breve o profusamente como queráis, con más o menos sentido del humor, lo que os salga del alma, pero con sinceridad. Para que pueda sacar conclusiones certeras.

Entrevistas Solteras                                                                                            Entrevistas Casadas                                                                                                    Entrevistas Hombres

Y dos, por favor, hacedlo viral, pasádselo a amigas y amigos, a gente que sepáis que está preocupada por el asunto de las relaciones, que necesita entender, que sufre, o que se divierte a su manera. Si consigo 200 entrevistas gracias a vosotros hago un striptease integral por webcam. Es broma, si queréis verme desnuda, vais bajando todos para Conil, seré probablemente la única en toda la playa. Fuera de bromas, a todos los que me contesten a las entrevistas, les prometo el pdf del Manual de la Mujer Actual gratis cuando se publique, en primicia. Los testimonios serán anónimos si así lo deseáis, simplemente ponerme género, edad y localidad, por orientarme demográficamente, y mándadlo a despuesdelpendulazo@gmail.com.

Y a los que no me contestáis, lo siento pero cuando vengáis quejándoos  de lo típico de que todos los hombres o todas las mujeres son iguales, que si qué cabrones, que si estáis todas locas y blablabla, le daré con el Manual en la cabeza, para que espabile. ;D Qué mirad lo que cuenta Martirio en esta saeta que le pasó por no hacerme caso:

Vaaaaaaaaaa, animaos, si la entrevista es un ejercicio de introspección estupendo para desahogarse y entender también qué hacemos con nuestras relaciones y por qué nos van como nos van. No siempre y todo va a ser culpa de los demás, ¿verdad?

Hala, un beso, sed felices y disfrutad como si no hubiera nada después de estas vacaciones.

El que no quiera sexo que tire la primera piedra

Yo pienso y hablo bastante sobre sexo, lo reconozco, es un tema fundamental en mi vida y recurrente en todas mis manifestaciones privadas y públicas. Escribo artículos para revistas, libros como Sexmentiras, he dado charlas, me han consultado como experta para programas de televisión sobre sexo, tiendo a hablar de sexualidad (que no de lo que hago o dejo de hacer) con mis conocidos y amigos e incluso con mi familia, y, cuando me da la gana, no tengo reparos en afirmar, en voz alta o en este blog o en mis redes sociales que tengo ganas de ligar y de echarme un polvo.

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Todo eso, en general, provoca varias opiniones y reacciones que yo acepto con naturalidad porque asumo que es a lo que me expongo por hacer todo lo anterior, pero quiero aclarar unos cuantos puntos porque me temo que no soy la única a la que le afectan estas cosas ni le juzgan por ser sincera en este tema y no caer en la hipocresía que espera la sociedad de nosotras.

Hay gente, la más superficial, imagino, que se lo toma como que estoy desesperada y necesito follar a cualquier costa. Pues no, la verdad, si estuviera desesperada, seguramente, no bromearía con ello; me iría a un bar, echaría el ojo y la caña, y, a casa, a liquidar mi desesperación en un pim pum.

Otra cosa es que me apetezca el sexo, como a cualquier persona con una sexualidad sana, y, otra cosa diferente y más importante, es que yo manifieste abiertamente ese deseo NATURAL, mientras la mayoría de la población sea más pudorosa y se lo calle. Que no lo veo mal, conste, es simplemente, otra forma de ser.

Hay otras personas que piensan que estoy más salida que el pito de un botijo. En fin. A mí me gusta tener orgasmos más que el vino, y los que me conocéis ya sabéis que eso es mucho. Pero las alucinantes cifras de consumo de sexo y de juguetes eróticos revelan que no vengo a ser yo precisamente la única que piensa en y desea autoregalarse orgasmos

Luego están los tíos que presuponen que porque yo trate sin tapujos de sexo en la tele o en un bar tomando algo ya voy a estar suuuuuper predispuesta a follar con ellos, comoquiera que sean, como si fuera pidiéndoles guerra por el hecho de conversar sobre algo tan innato e instintivo en el ser humano.

Bien, señores, NO. Que tienda a hablar de sexo es por motivos divulgativos porque demasiada gente en este país no sabe ni cómo tratar a la otra persona emocional ni sexualmente, ni en la cama ni después de deshacerla. Una verdadera plaga de analfabetos en ambos terrenos, aunque intelectualmente hayan sido capaces de estudiar dos carreras.

Y que me encante practicarlo (creo recordar) no implica que me liaría con cualquiera, es más, justamente por todo lo anterior soy de un selectivo que da asco, y es por eso por lo que me apetece sexo pero luego rechazo la mayoría de las oportunidades que me surgen.

Lo único que implica que sea sexualmente proactiva es que si alguien me gusta, sé lo que quiero y sé cómo demostrarle que estoy disponible, para él, en exclusiva, durante el tiempo en que nos compense a ambos. No significa, en absoluto, como muchos creen, que por ser abiertas de mente ya estamos abiertas de piernas, ahí, para el que así lo desee.

Finalmente, hay gente que se escandaliza y, por ejemplo, en Twitter, deja de seguirme inmediatamente después de un comentario ‘ligerito’ de los míos. Pues nada, adios, haz así con la manita. Si no soportas nada que haga tambalear un poco tus convicciones, no seré yo quién me esfuerce por aligerarte la vida. Pero a nadie le hace daño desaprender creencias tan anticuadas e inexactacas como esa de que los hombres siempre quieren sexo en tanto que las mujeres somos más reticentes y tendemos a poner excusas. 

“Enredadas”, de Elisabeth G. IborraEso es un mito que, hablando con amigas, con conocidas y leyendo, incluso interactuando en redes sociales como Badoo o en chats, se te cae a los pies, como descubrí escribiendo Enredadas.

. Especialmente en la treintena, las mujeres estamos muy hiperactivas hormonalmente, y tenemos muchas ganas de aprovechar esa super libido con quien lo merezca. Así que, perdónadme que os lo diga, pero lo que estáis haciendo con nosotras es un auténtico desperdicio.