De cómo perder las llaves en la playa, en bikini y sacar la flor.

18º al sol en Conil. Gran día para pasear por la playa en bolas. Salgo de casa EN BIKINI, con las hawaianas y las llaves de casa, del coche, de la puerta del jardín y del garaje.

Después de una horita bailando idílicamente por la orilla al ritmo de Izal, para no variar, y del disco de Andalucía Libre, con esta canción titulada Andaluces de Jaen, que me encantaría mandarle a Cayetano para que rectificara cada una de sus palabras de la entrevista que le hizo el magnífico Jordi Évole en Salvados, () empiezo a pensar un poco en mi coyuntura personal.

No os voy a aburrir con quejas y lamentos porque vivo como una reina y podríais agredirme, pero si me permitís aclararlo, no es oro todo lo que reluce y una también tiene que luchar bastante para conseguir su grado de felicidad actual (y fluctuante).

Así que como yo ya no sé qué más hacer para encontrar soluciones que no están en mis manos, he empezado a echarle una bronca épica al Universo. Por joderme, por no cesar de putear. Que vale, que sí, que le tengo ganada la partida en unas cuantas facetas, pero en otras me tiene más abandonada que un perro en el anuncio de Él nunca lo haría, No lo abandones. 

Y me he plantado y le he dicho: una solución quiero, a la de YA.

Bien. A la de YA lo que ha ocurrido es que he perdido las llaves de casa en algún punto de esta playa:

Playa del Roqueo, Conil.
Playa del Roqueo, Conil.

Y me he dado cuenta al llegar aquí:

La cala enfrente de mi casa, sin rocas...
La cala enfrente de mi casa, sin rocas…

Así que he regresado sobre mis pasos con el optimismo y la confianza en el propio Universo al que acababa de cantarle las cuarenta de encontrar mis llaves a lo largo y ancho de la costa conileña. Me he puesto el bikini para parecer un poco menos ‘despreocupada’ ante las escasísimas personas que me he cruzado, para pedirles que si encontraban un llavero, me lo guardaran y no lo dejaran a la merced de la marea, que empezaba a subir.

Por el camino iba pensando en posibles soluciones para entrar en mi casa, teniendo en cuenta que está cerrada a cal y canto, las llaves más cercanas las tiene mi amiga Belinda a 25 minutos en coche, pero no tenía mi móvil a mano ni me sabía el suyo. Y cualquier solución pasaba por ir a dónde fuera en bikini, y esperar así hasta que alguien viniera a rescatarme.

En esos pensamientos andaba absorta mientras buscaba, cuando una pareja de las que había avisado me ha silbado para hacerme entrega de la llave que cerraba todos mis problemas.

Corriendo feliz de vuelta a mi dulce hogar he querido sacar la conclusión de que el Universo me estaba mandando una señal de que, al final, encontraré lo que he perdido, con ayuda ajena, y sin tardar demasiado. Así que nada, GRACIAS, y sorry por la bronca, pero te la merecías, qué joder.

NOTA IMPORTANTE: Y diréis, ¿a qué viene esta historia en este blog sobre relaciones? Bueno, quizás puede ser de lo que más me estaba quejando al Universo, que estoy un poquito hartita ya de sus tonterías, y, por más que yo me responsabilizo, no me ayuda nada ;D

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