Somos infieles y polígamos por naturaleza, no sufras.

Me estoy leyendo el ensayo que más me habría gustado escribir. EN EL PRINCIPIO ERA EL SEXO, de Christopher Ryan y Cacilda Jethá. Podría esperar a leérmelo entero para recomendároslo pero es que es tan bueno y reveleador que, cuanto antes lo leáis, antes empezaréis a quitarlos remordimientos de conciencia y culpas absurdas, y por tanto, antes seréis más felices. Que es lo que queremos todos, ¿no?

Todo es mentira, Darwin, Fisher & Co.

Si te habías creído alguna de las teorías de la evolución, que en el fondo intentan explicar la sexualidad humana (porque sin reproducción no continuaría la especie), ya puedes ir despidiéndote de ellas porque aquí llega esta parejita transgresora a tirarlas por tierra. Todas y cada una y con argumentos sólidos y pruebas fehacientes. Si eres conservador y no te gusta que te trastoquen las ideas, tenderás a cerrar el libro, pero… te vas a perder la liberación total de los yugos culturales que tanto daño nos han hecho a lo largo de la historia y nos lo siguen haciendo esas ideas inculcadas en nuestros cerebros por los poderes fácticos. Esos a los que taaaaaaanto les interesa tenernos agarraditos por nuestras partes (nunca mejor dicho) para alcanzar sus intereses a nuestra costa.

Así que prepárate para que te abran la mente sin abrelatas y a reírte, porque estos dos desmontan teorías supuestamente científicas con una ironía cuando no sarcasmo que harían reír al mismísimo Rajoy (creemos que sí que es capaz, en ocasiones). La tesis principal parece basarse en que nuestra sexualidad y nuestras tendencias sexuales y sentimentales siguen tendiendo hacia los mismos obscenos lares por dónde se recreaban nuestros antepasados cazadores-recolectores y por donde aún gozan hoy los primates y los bonobos, con los que casualmente compartimos  un porcentaje abrumador de nuestro ADN (entre el 97% y el 99%).

La culpa la tiene la agricultura

El principal causante de nuestra infelicidad e insatisfacción actual con todo el sistema patriarcal (que relegó a las mujeres a la mojigatería doméstica y a convertirse en verdaderas estrategas para conseguir del hombre lo que no les dejaban conseguir por sí mismas como anteriormente) fue LA AGRICULTURA. Sí señores, los grupos empezaron a cultivar, a tener algo por lo que luchar, establecieron la propiedad privada y privatizaron todo, hasta el amor y sexo que hasta ahí había sido tan libre como pedían nuestros instintos.

Ahí es donde se impuso la monogamia como una característica innata del ser humano, cuando en realidad tenemos unas tendenciaspolígamas confirmadas por nuestra genética así como por cantidad de sociedades no tan teledirigidas por los poderosos o, sin ir tan lejos, por las infidelidades, divorcios, rupturas, segundas y terceras nupcias, parejas de hecho, sexo esporádico con desconocidos o con los compañeros del trabajo o con el butanero.

Los autores se cuestionan con retranca: “Cómo es posible que la insistencia perpetura y machacona de los científicos sociales en el carácter de la monogamia, sumada a unos dos mil años de amenazas con las llamas del infierno, no haya logrado liberar de sus deseos prohibidos ni siquiera a curas, predicadores y políticos?” Sçi que es curioso, verdad? Y no será porque no predican lo contrario, pero sólo para los demás, los ciudadanitos de a pie.

Es muy divertida también la explicación de la <estrategia combinada> que usan las mujeres para asegurarse una descendencia beneficiosa para la especie. A saber: casarse con el bueno, poderoso, paciente y poco atractivo y, en plena ovulación, salir a cazar al atractivo, canalla, físicamente superior y sin ninguna intención de asumir compromisos para que le dé lo suyo y lo de su vecina.

La parte contratante de la primera parte:

Al loro: “La estrategia combinada ” del hombre consistiría en conseguir una pareja estable cuyo comportamiento sexual pudiera controlar (y a la que tendría siempre descalza y embarazada, si es pobre,, embarazada y con los pies vendados, si es chino, o embarazada y con zapatos de tacón, si es rico). Al mismo tiempo, seguiría teniendo relaciones sexuales ocasionales (de baja inversión= con tantas otras mujeres como pudiera, para incrementar la posibilidad de engendrar más hijos. Así es como los hombres, según la teoría convencional de la evolución, llegaron a convertirse en mentirosos e indecentes“. (Esta parte me encanta).

Pero esperad, que aún lo llevan más al extremo… en el que nos encontramos hoy en día con tantos asesinatos de mujeres: “Conforme al discurso heterodoxo, para un hombre, la estrategia evolucionada de comportamiento es engañar a su mujer embarazada sin dejar de mostrarse con ella celoso hasta la locura, e incluso hasta la violencia“. Menos mal que es la estrategia evolucionada… Luego nos sentimos superiores a los monos, cuando ahí tienes a nuestros ancestros fornicando unos con otros a todas horas como mecanismo para reforzar los lazos sociales y sin pelearse, oyes.

Ilustración de la evolución según www.cienciados.com

Ilustración de la evolución según http://www.cienciados.com

La historia es que en eso tampoco somos diferentes. “Entre los primates, la capacidad y predisposición de las hembras para practicar el sexo en todo momento y lugar es una característica exclusiva del bonobo y del ser humano”. Receptividad continua viene a significar que no tenemos que esperar al período de ovulación para sentir deseo sino que ya nos va bien durante todo el mes siempre que nos calienten, ventaja de la que no disfruta la mayoría de las hembras mamíferas, que huyen despavoridas de sus machos cuando no están en celo y, cuando lo están, serían capaces de violarlos hasta la extenuación con tal de aprovechar para conseguir descendencia.

No sé si se pilla bien el mensaje con este pequeño resumen de que por naturaleza lo mayoritario es que estemos salidísimos, que no es tan extraño que estemos continuamente pensando en el sexo y deseando practicarlo, que no somos bichos raros por desear a otros que no sean nuestra pareja oficial, y que tendemos inevitablemente al cachondeo. O sea, que relájate. Al fin y al cabo has venido al mundo a perpeturar la especie, no luches contra tu destino. ¡QUÉ NO TE REPRIMAN!

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  1. Pues yo opino que no se puede generalizar en cuanto a la especie humana en casi nada, en este caso si basamos la cuestión en que somos primates, compartimos mucho ADN y tenemos tendencias parecidas a los chimpances, por ej. pues está claro que poco mas se puede añadir a este texto que difiera de ese punto de vista. Pero ahora bien, si alguien que lo lea percibe que hay un punto de evolución en cuanto a estos primates, puede ocurrir que entonces no se vea tan identificado con tu comentario y por tanto hay que respetarlo. En la evolucion el ser humano aunque por lo que se ve en contadas ocasiones resulta que algunos individuos hoy día han evolucionado sobre todo en su llamado NEOCORTEX (corteza cerebral), inherente a este aunque a veces dormido y han podido desarrollar sus facultades superiores, estás facultades difieren del primitivo llamado cerebro reptiliano en mucho, las personas que se han esforzado en desarrollarlo se puede entender que no se sientan identificados con eso modo de vida y elijan otro, es verdad que muchas veces nos encontramos en una dualidad porque ese cerebro primitivo e instintivo lucha por salir y a algunos nos pone a prueba, uno tiene entonces que elegir. Por tanto, en mi opinión el panorama actual que se nos presenta resumiendo mucho es que encontramos personas que mantienen un fuerte vinculo con el primero y estan muy alejados del segundo dejandose llevar en cada momento por sus instintos primarios, luego están los que han desarrollado mucho el neocortex y basan su existencia en posibilidades altruistas, con valores basados en el amor, la fidelidad, la confianza, la honestidad, la conciencia, etc. (que no digo yo que sean pocos pero haberlos hailos), y luego estan los que viven en una dualidad confictiva entre uno y otro, y claro, resulta que ahí está la mayoria de la gente y ocurre lo que ocurre, que dicen una cosa y se hace otra. Todos las personalidades son igualmente respetables, por tanto, entiendasé que cada uno sea diferente en cuanto a su comportamiento en las relaciones, por ello quiero invitar desde aquí a la directora del blog a que se acuerde de esto si le parece a la hora de generalizar. Un saludo y gracias.
    Te envio un enlace interesante al respecto de nuestro cerebro.
    http://www.personarte.com/cerebrotriuno.htm

    • En primer lugar, te agradezco tu opinión y tu participación en el blog. En segundo, estoy de acuerdo contigo en que todo es una cuestión de elección. Mi instinto me puede llevar a donde yo no quiera, pero yo como humana puedo decidir voluntariamente no seguir esos instintos por una cuestión de rentabilidad sentimental, emocional e incluso de satisfacción sexual. Quiero decir, que a mí me puede atraer mucho un hombre en un momento determinado, pero si estoy con alguien a quien quiero y con quien estoy a gusto, yo prefiero evitar ponerle los cuernos por un simple intercambio sexual (que vete a saber qué satisfacción me va a procurar). Si me enamoro, suelo preferir esa fidelidad y esa seguridad de pasármelo bien sexualmente con mi pareja a un escarceo por el mero placer del sexo. Si me enamoro y mientras estoy enamorada, me da bastante igual que la especie pueda mejorar o no, yo miro por lo que siento y por la persona con la que estoy. Hasta ahí mi racionalidad. Pero demostrado está que, como tú bien dices, entre lo que queremos, decimos y finalmente somos capaces de hacer hay un trecho que no siempre está guiado por la racionalidad, sino por el puro instinto sexual.

      Aquí todo el mundo es bienvenido y aceptadísimo, por supuesto, lo único que pretendo es que nos ententadamos cada uno por dentro… y entre nosotros. Un abrazo. Me leo tu link enseguida. Un abrazo grande!

  2. Pues no era mi intención personalizar pero ya veo que te place, bueno, pero yo quería referirme al asunto en cuestión, por supuesto, cada uno es como és y que haga con su cuerpo y con su vida lo que le plazca, yo solo defiendo que el hombre tiene en su naturaleza muchas cosas mas que un cerebro instintivo puro y duro. Hay un hecho diferencial con los animales que algunos no queremos desdeñar y también forma parte de nuestra naturaleza y se pueden desarrollar mas o menos a nuestra voluntad. El altruismo, el amor interesado, etc, son algunas de ellas. En concreto si por ejemplo lo aplicaramos a la infedilidad, pues lo lógico y sano para uno mismo y para el otro es que si uno no es capaz de ser fiel es que no se comprometa, y que si uno siente que es lo que necesita lo lógico es que busque a alguien que en buena medida se comprometa y que antes de llegar a los extremos de engañarse incluso mutuamente, lo responsable es pues que se lo digan y terminen. Esto por supuesto va dentro de la responsabilidad de cada uno, pero claro ese mismo valor por desgracia también depende del Neocortex y ya sabemos que uno no es igual de responsable ni con los demás, ni consigo mismo, y hay quien incluso pretenden mediante engaños beneficiarse de las dos cosas, teniendo una en casa y otras itinerantes. La mentira la mayoría de las veces causa sufrimiento, resentimiento, odio y frustación y no pocas veces la cuestión termina con violencia. Que cada uno viva como quiera, algunos preferimos intentar controlar nuestros instintos para no acabar en ese callejón sin salida y como sabemos que somos mas de uno, es por eso que no nos gusta tanto que se generalize, y por supuesto y aunque el blog sea sobre la mujer, creo que hoy día ya no nos separa tanto ese abismo y podemos encontrar representantes de todo esto sin ninguna distinción de género.

    • Pero si básicamente coincidimos en todo. Si algo tenemos los humanos es la capacidad de comunicarnos y de decidir libremente lo que queremos hacer. Así que con autoconocernos bien, saber lo que queremos y ponernos de acuerdo con el otro, intentando ser honestos y sinceros con nosotros mismos y con los demás, todo podría ser más fácil… o menos doloroso cuando menos. El problema suelen ser nuestras incoherencias, como tú apuntas.

      En lo que no estoy de acuerdo, porque creo que no nos hemos entendido, es en que de tus palabras parece deducirse que estoy generalizando sobre los hombres, como si vosotros fuerais los únicos infieles por naturaleza. Y no. No veo ni la menor distinción de género. Las mujeres también lo son cuando les conviene o les viene en gana, lo han sido siempre y lo seguirán siendo (también por naturaleza, para mejorar la especie), a menos que racionalmente decidan que no les sale rentable porque se juegan mucho. Igual que los hombres.

      Y sí, personalizo porque a mí misma me conozco y puedo hablar del asunto sin temor a equivocarme y sin generalizar lo que yo pienso a lo que podrían hacer los demás. Te recomiendo absolutamente el libro. Tiene argumentos para pasarse la vida debatiendo sobre nuestra sexualidad. Interesantísimo.

      Un abrazo!!

  3. Ok, no me refería a los hombres, siempre hablo en general, hoy día ya no hay distinción de género en ningunas actitudes, me alegro que en lo esencial estemos de acuerdo, pero quería puntualizar algunos aspectos humanos, sencillamente porque puede ocurrir que de pasar a ser culpables de ser infieles, nos creamos que estamos actuando contra la naturaleza humana por ser fieles y encima nos sintamos culpables los que lo somos por serlo, sería un poco el colmo. Y ¡no es tan raro!, tu misma has acuñado el concepto de penduleo, porque sino sabemos estar en nuestro centro ocurre que al final acabamos dando tumbos primero hacia un lado y luego hacia el otro y luego pasa lo que tu misma nos has contado en tus experiencia. Hay que aceptarlo todo pero algunos y algunas aunque luego nos pase lo que nos pase, al menos, intentamos estar atentos y procurar evitar los extremos, es cuestión de aplicar consciencia a la conciencia.

  4. Intentaré exponer mi opinión de forma clara y rápida, si sé. Me gusta leer y hasta escribir, pero me cuesta exponer mis ideas. Pienso que estas cosas dependen de cada uno. Algunos, disfrutarán más una vida abierta y sin cerrarse a una sola persona, otros, esa misma vida les haría infelices. En el segundo grupo yo me incluyo. No me imagino encontrando la felicidad a base de experimentar cosas nuevas con nuevas personas, persiguiendo una “liberación”. Esto es relativo. En el primer grupo no me incluyo, pero siempre que estas personas vayan con la verdad por delante, no me parece algo condenable, y por supuesto, no veo lógico que las personas que sean felices así se repriman. La represión solo es buena si hablamos de dañar a otras personas, pero cuando se trata tan solo de lo que a ti te hace feliz, no lo apruebo. Resumiendo, yo no sería feliz con relaciones abiertas, pero sé que otras personas sí, y no me parece condenable cuando la verdad está siempre presente.

    Tenía que decirlo. :3

    Me leeré el ensayo, a ver qué tal, pinta interesante. ¡Un saludo!

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