Ponerle nota a nuestros objetos sexuales, lo último.

Attention, please:

Leo en el diario La Tercera sobre la creación de una red exclusiva para mujeres llamada Luluvise donde estás pueden calificar a todos sus conocidos en Facebook del género masculino, “con una nota de 1 a 5 en 7 diferentes atributos: apariencia, humor, modales, proyección, nivel de compromiso y dos preguntas opcionales: cómo fue su primer beso y cómo es su desempeño sexual”, según el autor del artículo, Axel Christiansen Z.

http://diario.latercera.com/2011/12/15/01/contenido/tendencias/16-94016-9-lanzan-nueva-red-social-para-que-mujeres-califiquen-sus-relaciones-con-hombres.shtml

Si ya habéis leído el reportaje, comprenderéis por qué lo saco a colación en este blog. Estoy asustada. Hasta qué extremo hemos dado el pendulazo las mujeres que ahora nos dedicamos a ponerle nota a los tíos, como si fueran restaurantes u hoteles del TripAdvisor, recomendándolos o disuadiendo a otras mujeres de que se interesen por ellos. Como si a todas nos fueran bien las mismas características, nos encajaran las mismas cualidades y nos disgustaran los mismos defectos. Como si nosotras fuéramos perfectas.

Y voy más allá: como si ciertas mujeres no tuvieran esa tendencia a vengarse de sus ex cuando no les ha ido bien la relación.

Falsas acusaciones contra la ex pareja

Cuántas separadas conocemos que los ponen verdes, les hacen la vida imposible, tratan de sacarles todo el dinero hasta dejarlos durmiendo en un coche, intentan boicotearles cualquier nueva relación e, incluso llegando a palabras mayores, se atreven a acusarles de malos tratos que se acaban demostrando falsos, aprovechándose de la discriminación positiva que da por cierta su versión y asume que el hombre es culpable hasta que no se demuestre lo contrario. Las hay incluso que denuncian abusos sexuales a sus hijos para quitarles la custodia compartida, a sabiendas de que es una calumnia y destrozándole la vida al pequeño, que crea la falsa memoria de haber sido abusado por su padre y podría acusar el trauma en su vida sexual adulta como si lo hubiera vivido de verdad.

No digo que seamos todas de esta calaña, AVISO, digo que son unas cuantas que están perjudicando a las verdaderas víctimas de malos tratos porque la policía, los jueces, los abogados, etc. ya no saben qué creerse y toman más tiempo en adoptar medidas preventivas, quizás porque están ocupados en denuncias falsas.

En cambio, los hombres, cuando acaban una relación, pasan de la tía y, como mucho, como dice Santi Millán en este podcast, dicen que somos todas unas putas y ces’t finite. Que no es bonito que nos tilden de putas, claro que no, pero al menos no se pasan meses poniéndote a caldo ante todo el que conocen ni persiguiéndote para hacerte la vida imposible. A mí al menos jamás me ha pasado, ni tengo amigas que me hayan contado nada semejante, pero si a vosotras sí, agradeceré vuestros testimonios para poder cambiar de visión.

Darle la vuelta a la tortilla

Imaginaos, por un casual, que la noticia hubiera sido al revés: que los hombres tienen su propia red para evaluar a todas sus amigas de Facebook, sobre cómo nos vestimos, si la chupamos y con qué pericia. Habríamos puesto el grito en el cielo, ¿verdad? De hecho, ¿no es por algo parecido por lo que criticamos los concursos de Misses, siempre tan polémicos por las tonterías que les preguntan y contestan las candidatas y por las supuestas relaciones sexuales que mantienen para llegar a ser elegidas?

Dejemos de cosificarnos todos

A mí me hace mucha gracia (por no cabrearme) que siempre estemos culpando al patriarcado, a la educación machista que hemos recibido, etc. de la situación en la que vivimos las mujeres hoy y siempre, pero luego reproducimos esos patrones de la forma más retorcida y exacerbada, colocándolos a ellos en la posición de objetos que a nosotras nunca nos ha gustado tener. Supongo que aquí vale la pena recordar que somos todos personas, como bien apunta Vicente Verdú en su magnífico ensayo Yo y tú, objetos de lujo.

 

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