La Generación del Imposible, por tu colaboración al Manual

¿Quieres entender qué ocurre con tus relaciones? Pues pregunta y comenta, y llegaremos a más soluciones y conclusiones. Sin ti, la investigación no avanza.

Os propongo algo: A todos los que comentéis algo en el blog del Manual de la Mujer Actual, le den al Me gusta en la página de Facebook y lo recomendéis en Facebook, Twitter, Google +, etc a vuestros amigos para que también colaboren, os regalaré mi libro de La Generación del Imposible, Del por qué entablar y mantener relaciones resulta hoy tan complicado. ¡A TODOS!

Es el primer libro que publiqué, hace ya 6 años, por lo cual es muy difícil encontrarlo en alguna librería, pero os mandaré encantada el PDF, que es una nueva versión mejor maquetada y sigue de perfecta actualidad.

Digamos que el Manual es la segunda parte, la evolución, de La Generación del Imposible, un ensayo donde los jóvenes hablan sobre sus relaciones y los expertos (psicólogos, sexólogos, antropólogos, sociólogos, etc.) analizan por qué nos van como nos van.

El egoísmo, las ventajas de ser solteros y no tener que ceder, el miedo a perder prebendas, la posibilidad de elegir, la liberación sexual y hasta la economía influyen en cómo interactúamos con el otro género. Y muchas veces basta con reconocerlo para poder cambiar algunas cosas e intentar ser más felices.

Para mí, el Manual es la derivación de La Generación porque lo que apuntaban muchas mujeres en aquel ha ido polarizándose hasta el extremo de la masculinización y, por tanto, a la pérdida de papeles, del nuestro y del de los hombres, que están desorientadísimos en cuanto a nosotras y reaccionan encerrándose en sus atalayas, sin atreverse a entrar en las nuestras.

Por eso me parece que lo que hace falta es resituarnos, volver a encontrar nuestro equilibrio, reelaborar nuestros modelos femenino y masculino para adaptarnos a los nuevos tiempos y poder comprendernos y comunicarnos como personas completas, independientemente del género.

Si a ti te interesa lo mismo, ¿participas y animas a tus amigos? Gracias!

Os dejo este vídeo, de una canción que me encanta:

La imposibilidad del amor eterno en cifras

(Ésta es la BSO del post, estoy juguetona hoy)

Leo esta romántica noticia que, aunque seas escéptica en cuanto al mito del amor eterno como yo, te eriza el vello y te provoca un mohín de emoción, porque mira, a todos nos gustaría ser capaces de amar de esa manera a alguien hasta el último suspiro.

Al menos nos resultaría más cómodo pero yo, sinceramente, no me siento capaz. ¿Por qué? Porque me cuesta demasiado comprender mi propia evolución y mis cambios constantes como para pedirle a otra persona que los entienda y asuma, esperar que ella cambie en la misma dirección que yo y, si no, entenderla, aceptarla tal cual devenga después de su proceso personal y apoyarla por el camino, aunque no tenga mucho que ver con el mío. Es complicado.

Honestamente, cuando la esperanza de vida eran 35/40 años, debía de resultar más creíble eso de jurarse amor para toda la vida, pero ahora me parece muy poco realista y muy iluso confiar en que podremos mantener la pasión, el amor, la confianza y la comprensión mutua ¿hasta los 90? Venga, hombre, ¿a quién queremos engañar? Suponiendo que nos casemos sobre los 30, ¡son 60 años de simbiosis!!!

Seres fluctuantes
60 años en los que, con los tiempos que vivimos, podríamos tener 6 crisis personales, una por década tirando por lo bajo; muchos momentos malos personales y dentro de la propia relación; cientos de tentaciones pululando a nuestro alrededor, en forma de amigos y conocidos que de repente te encajan más que tu pareja porque están viviendo un momento parecido; puntuales embistes a la curiosidad y el morbo que te reafirman que estás en el mercado carnal y te revuelven las hormonas…

La pareja perfecta

La pareja perfecta

La parejita estadounidense de la noticia probablemente jamás osó conocer a otras personas fuera de su familia, pero reconozcamos que aquí, y mucho menos con el carácter abierto, libertino y festivo de nuestra sociedad y con las redes sociales que nos interconectan con medio mundo, las oportunidades nos sobran para poder elegir.

La libertad de elección.
Ahí radica el quid de la cuestión: Si no te quedara más remedio, te conformarías con la relación y la pareja que te tocara en suerte por el resto de tus días, pero pudiendo elegir, si ya no eres feliz… Pues qué le den bola al mito del amor eterno, que lo más importante es que sea intenso mientras dure, ¿no?

El problema, rebatídmelo si no estáis de acuerdo, es que nos han convencido de que sí existe, y por eso cuando comprobamos que no, que no hay forma de alargar lo insostenible, nos frustramos, nos odiamos y nos deprimimos. Si aceptáramos que es lo lógico, seguramente sería más fácil romper los lazos y quedar tan amigos. A lo mejor ese ex no moriría contigo de la mano, pero iría al hospital a despedirse con cariño.

Peterpanismo generacional

Últimamente, en mis conversaciones con amigas, me doy cuenta de que sale mucho a colación el término Peter Pan para describir a los hombres que conocemos. ‘Otro Peter Pan’, y con eso ya lo has dicho todo. Ya todas sabemos que se trata de un tipo de treinta/cuarenta cuya mente de eterno adolescente se ha quedado anclada en su juventud, en esa época en la que tocaba enajenarse los fines de semana, liarse con muchas tías, pasárselo bien con los amigotes, huir del compromiso en cualquier aspecto de su vida, incluido el laboral, no reflexionar sobre sus propios actos y defectos, ni hacerse responsable de las consecuencias de los mismos.

Madurito interesante (No te pierdas el link de la canción de la visionaria Martirio).
Obviando el hecho de que nuestros padres en plena veintena ya nos tenían a nosotros y eran capaces de hacerse responsables de toda la familia en plena juventud, no sería tan grave que muchos hombres ya supuestamente hechos y derechos siguieran pasándoselo divinamente si no fuera porque van arrasando a su paso. Quién es capaz de resistirse a esas pintas de eternos adolescentes, esa barbita tan atractiva, las maneras de seductor que ya tienen bien afianzadas, esa forma de contar tan encandiladora sus manías y aficiones, tan curiosas y particulares del perfecto soltero; esas dosis justas de ‘te deseo pero no estoy subyugado ante tu divina presencia’, ese arte para mandar mensajes en los tiempos correctos para conseguir el efecto que le conviene… Es que caes a cuatro patas (nunca mejor dicho).

Pero luego profundizas un poco más y ves que sí, madurito interesante pero: No sabe lo que quiere; si lo sabe, está demasiado ocupado en conseguirlo y no ve nada más; si lo ve, peor, porque huye para que no le estorbes en la consecución de sus objetivos; si no le estorbas, aprovecha para disfrutar contigo pero pone unos muros como el de Berlín para que no te encariñes; y, por último, si te encariñas, se muestra distante y hasta desagradable para que tú misma cojas la puerta y te olvides de él. Si no coges la puerta porque eres masoquista, saldrá corriendo y te dará un portazo en las narices.

Campanillas masoquistas

Campanilla masoquista tomada del blog http://campanillafairy.blogspot.com/

Campanilla masoquista tomada del blog http://campanillafairy.blogspot.com/

Ahora bien, ¿por qué nosotras atraemos, nos sentimos atraídas e inconscientemente nos enganchamos a este tipo de peterpanes? Pues porque somos unas campanillas. Claro que sí, no iba a ser todo culpa de ellos, ¿verdad? Hay millones de hombres en el mundo que a lo mejor sí que querrían adorarte como a una princesa, pero tú no, tú te vas a por el Peter Pan de turno que está en plena crisis de los 40, no sabe qué hacer con su vida, pero lo que sí que sabe es que no lo quiere hacer contigo. Ahí toca reflexionar sobre una misma y reconocer que quizás tú tampoco estás tan preparada para tener una relación adulta y si te lías con este tipo de hombres siempre puedes echar balones fuera y seguir creyéndote perfecta, la novia ideal.

¿Y todo eso por qué?
Pues aquí me gustaría que tanto hombres como mujeres me dieseis ideas, pero yo apunto algunas: Podemos tenerlo todo sin comprometernos a nada, la faceta sexual es muy fácil de satisfacer (solos, con juguetitos o en compañía esporádica) y con los amigos llenamos muchas carencias que nuestros padres sólo cubrían en pareja (erróneamente). Por tanto, estamos muy bien solos sin hacer esfuerzos por comunicarnos y compartir con el otro, así es ‘todo para mí’. Nos ahorramos conflictos, concesiones, negociaciones… Y nos quedamos sólo con lo bueno de relacionarnos de vez en cuando con alguien del otro género. Porque en cuanto algo no va suave y sedoso, pasamos al siguiente, como si todos fuéramos de usar y tirar.

El País de Nunca Jamás
El problema es que de tanto regodearnos en el placer de estar solos, al final nos quedaremos en la más absoluta soledad, la indeseada, ésa que te cae como una losa cuando te apetecería estar con alguien a quien quieras y que te quiera, pero, simplemente, no puedes. Porque quizás te has vuelto tan egoísta que ya es demasiado tarde. Y ahí sí que nos sentiremos Campanilla y Peter Pan en El País de Nunca Jamás (nos encontraremos).

Contra la manipulación femenina para cazar al padre de sus hijos

A veces parezco un hombre. Pero no lo soy. Soy una mujer harta de las injusticias y las estupideces que comete su propio género. Y no me voy a callar ni a dejar de criticarlas por absurdo corporativismo entre mujeres, porque si queremos una sociedad mejor, o cambiamos todas, o nos joden a todas. No es ninguna novedad lo complicado que resulta enamorarse y, sobre todo, mantener a partir de ahí una relación más o menos duradera y con un cierto nivel de compromiso y un proyecto común. Causas hay infinitas y yo ya he escrito un libro sobre ello, así que hoy me quiero centrar en un aspecto concreto que es causa y efecto. O viceversa.

Como muchas mujeres ven que no hay manera de echarse novio y tienen ganas de ser madres, a partir de la treintena empiezan a buscar, ya no al hombre de su vida, sino al padre de sus hijos desesperadamente; cosa que resulta contraproducente, porque los hombres tampoco son gilipollas y huelen la desesperación a distancia, por lo tanto, huyen despavoridos de ellas.

Yo también lo haría
Imagino que se preguntarán si los van a querer por ser ellos en especial o simplemente por su potencial como semental. Además de que tiene que dar mucho miedo que antes de conocerte a fondo ya te estén encargando el mochuelo. Ante la huida masiva, estas mujeres se desquician todavía más, y entonces recuperan toda la capacidad de manipulación femenina acumulada en el subconsciente colectivo de nuestro género y empiezan a maquinar estrategias para impedir la extinción de la especie.

Estrategias de caza
Lo más común es sacar todas sus armas de mujer, seducir a una víctima fácil y, sin previo aviso ni acuerdo, quedarse embarazadas. Otra variante rastrerísima es la mujer que “justamente” se queda embarazada cuando él plantea la necesidad de una ruptura porque la pareja no va bien. Una casualidad como otra cualquiera. Luego está la ex que logra recuperar a su ex novio y, antes de que se le vuelva a escapar, se lo monta para quedarse preñada.

A quién van a engañar
En todos los casos, las señoritas se lo anuncian a ellos como un accidente, incluso aunque se estén tomando la píldora, que tiene una eficacia del 99%. Las demás mujeres sabemos que más que nada se debe a que han dejado de tomársela adrede. Eso no es ético, para empezar porque han engañado al confiado tío (idiota también por delegar la anticoncepción en ella para evitarse el condón, que le ahorraría esos disgustos y otros como el sida). Y para continuar, porque de alguna manera le están obligando a tener y mantener un hijo que es suyo a pesar de no haber sido consultado sobre su voluntad al respecto.

Muchas argumentarán que ellas no les van pedir que le pasen una pensión al niño, pero resulta que, a lo mejor, el padre forzado no quiere tener hijos no reconocidos con su sangre desperdigados por ahí. Y a lo mejor, la criatura tiene derecho a conocerlo y disfrutarlo. Por su parte, otras muchas habrán conseguido lo que buscaban: agarrar al hombre por donde más le duele, por su descendencia, y retenerlo así a su lado para no estar solas.

Causa-efecto
La consecuencia directa de todo esto son cantidad de parejas infelices que no se quieren y, por tanto, críos que crecen en una familia cuya base es el engaño y el rencor y la desconfianza. Otra consecuencia es la infidelidad: como no se quieren, el amor y el sexo lo buscan fuera del techo que comparten por compartir al crío que los unió.

El efecto colateral es que hay un montón de solteros/as con los que esas personas pegarían mucho más, disfrutarían uniéndose libremente y serían todos bastante más felices. Incluidos los niños, que a ver qué concepto van a tener del amor si lo que aprenden en su casa es una absoluta falta de respeto y de cariño.

Y para culminar, lo que más me fastidia personalmente, es que por culpa de estas mujeres anticuadas que siguen utilizando las artimañas prehistóricas de nuestras antepasadas las trogloditas, pagamos justas por pecadoras. Y los hombres acaban desconfiando y huyendo hasta de las más honestas y de las que ni siquiera prestamos atención al reloj biológico, si es que tal cosa existe.

Apostando por la comprensión entre hombres y mujeres

Hoy estoy muy contenta porque, primero, personalmente he comprobado que todo el proceso de reencontrarme como mujer no ha sido en vano sino que he interiorizado los cambios y soy capaz de ponerlos en práctica antes de caer en las mismas piedras que me hacían darme la hostia en el pasado.

Y, segundo, estoy feliz porque gracias a la entrevista de Espacio en Blanco, he recibido varias opiniones de hombres que me refuerzan en la teoría que estoy exponiendo aquí y y me dan ánimos para seguir investigando a fin de escribir este Manual de la Mujer Actual.

Creo que es necesario que las mujeres sepáis que ellos quieren entendernos. Están deseando comprender nuestros cambios para poder establecer relaciones sanas con nosotras. Estoy convencida de que no hay motivos para que tantos hombres y mujeres nos sintamos solos.

A mí me parece imprescindible ser feliz sola antes de porder ser feliz con alguien, pero una vez has conseguido serlo, cuando ya ambos estamos preparados para compartir con alguien, estaría bien que no fuera taaaan complicado mantener una relación partiendo de una base sana por ambas partes.

Y para hacer más fácil esa comunicación entre géneros os invito a colaborar a todas y todos con este espacio común. Gracias!