Si no te busca, no le interesas. Punto.

Estoy muy preocupada por mi propio género. Lo veo de cabeza, cuesta abajo y sin frenos. O yo me estoy volviendo conservadora o muchas de mis congéneres están perdiendo progresivamente la dignidad. Conste que yo nunca le hice mucho caso a mi abuela en estos asuntos, conste que yo de santa tengo lo mismo que de políticamente correcta. Conste que yo he follado y sigo follando todo lo que me da la gana. Pero señoras, ¿es necesario ir detrás de los hombres como si estuviéramos desesperadas por pillar, como si no hubiéramos visto un pene en la vida?

No nos vemos desde fuera a nosotras mismas.

Eso es lo que me temo. Pero yo últimamente, desde que me di cuenta de que, cuando un hombre quiere, es capaz de cruzarse la península en bus si hace falta por conocer a una mujer que le interesa, observo mucho a las mujeres de mi alrededor. Y estoy desarrollando un sentimiento que un amigo ha dado en llamar vergüenza ajena de género. Cuando escucho sus argumentos del siglo pasado, cuando empiezan a mandar mensajes, ajenas a las personas que tienen alrededor y mirando como extraviadas el whatsapp, a ver si el susodicho les contesta esa noche; cuando insisten a pesar de que el tío les deja claro por activa y por pasiva que no quiere nada, o esperan con cara de tontas a que el pavo de turno les haga un poco de caso entre todas las demás que tiene en su lista de fans… Cuando las veo luchando por llamar la atención como un pavo real, cuando te percatas de que les da igual uno que otro con tal de que alguno les tenga un poco en consideración porque de eso depende su autoestima… Lo siento, no lo puedo evitar, pero me desespero y me gustaría sentarlas y echarles un sermón para que recobraran un poco su amor propio.

Que mira, no, yo nunca fui de las que no dio un paso, al revés, me he lanzado en plancha hacia todos los tíos con los que he querido algo. Pero porque veía señales, porque veía que el interés era mutuo, porque sabía que no me iba a dar contra las cuerdas del ring hasta quedarme K.O. de un esquinazo. Es decir, si no es claramente recíproco, no te lanzas al cuerpo a cuerpo. Porque si un hombre quiere, va a ser él quien vaya a por ti. Nos hemos olvidado de que los hombres son cazadores, y si no tienen la sensación de que son ellos quienes escogen y tienen el poder de seducción, si sienten que van a por ellos, huyen.

Cazador no puede ser cazado, eso que os quede claro.

A partir de ahí, lindas gatitas, con eso en mente, todo es más fácil. Podéis hacer lo que queráis, pero por mucho que vayáis detrás, no vais a conseguir atraer sino a desesperados que están deseando echarse novia porque tienen miedo a la soledad. Que, oye, es una opción si lo que queréis es una relación de dependencia mutua. Pero si lo que deseáis es una relación de igual a igual, con un hombre independiente y seguro de sí mismo que luego no tenga miedo de perderos en cuanto habléis con un amigo o salgáis con las amigas, un desesperado dependiente no parece el mejor perfil. El independiente suele ser más complicado y, desde luego, no cae ante estrategias de manipulación ni de persecución latosa, porque no le vale cualquiera que se arrastre tras él.

Siento deciros que lo que opinan ellos de las mujeres que les van detrás así es que están locas. O que son unas pesadas. Y yo les entiendo porque no soporto a los tíos que me van detrás como perritos falderos, que pierden hasta su orgullo babeando por un solo gesto, que no entienden un no y te dan la chapa hasta que no tienes más remedio que mandarlos a la mierda. Para llegar a ese extremo te tienen que dar mucho la brasa, pero doy fe de que muchos y muchas son expertos en darla, sin límites.

Que todo es mucho más sencillo. En serio. Te mola alguien. Ves que hay posibilidades. Le dejas ver que él también las podría tener. Y, desde ese momento, le dejas hacer. Que busque lo que quiere. Que lo demuestre. No hace falta usar estratagemas ni hacerse la dura, es cuestión de dejarse llevar. Pero evitando volverte loca a la mínima señal como si fuera la última oportunidad de tu vida o el único candidato a ser el padre de tus hijos, que hay que estar mal para ir buscando eso en tu vida, en vez de alguien que te quiera a ti.

Podríamos ir de modernas y ser nosotras las que tomáramos la iniciativa, pero, siendo realistas, el mundo no ha cambiado tanto desde la prehistoria en ese sentido y girar las tornas sigue sin funcionar. Yo lo siento, seguramente es un precepto machista, y eso no lo queremos, pero no parece que vayamos a eliminar el patriarcado de un whatsappazo. Así que mejor adaptarnos a la realidad y conservar la dignidad por el camino, que, al final, es lo último que se pierde. Porque, cuando se pierde la dignidad, ya no hay esperanza.

Y otra cosita: No hay excusas con las que autoengañarse que valgan. Si no te llama, es que no quiere nada. Si no da señales, es que no quiere nada. Si no te busca, es que no quiere nada. Da igual por los motivos que sea, no intentes justificarlo: Estará mal, la criaturita; estará tocado por su última relación, estará estresado por el curro, estará en un mal momento vital… pero si no te demuestra interés, es que no le interesas. Punto. Así que no te rebajes, no le vas a convencer más por ponerte más a huevo. Podrías ponerte desnuda en la puerta de su casa y solo le darías pena.  ¿Te mereces eso, en serio?

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