De cómo evitar que te hagan la cobra y quedar tan amigos

Este fin de semana he tenido una discusión con dos amigas y me gustaría que me ayudarais a dirimir la polémica porque yo sigo en mis trece y ellas en los suyos. Vamos a ir de lo particular a lo universal, para que sea más fácil comprender mi postura (no voy a defender la suya, obviamente).

Poneros en situación.

Estoy con mi prima en un bar, charlando enfrascadas sin echar el ojo en derredor. De repente, nos asaltan dos tipos, un danés que se pone a contarme todo el dinero que gana en un yate de lujo, su mansión en Mallorca, su tendencia a lamer el culo a los ricos para los que cocina… En fin, un coñazo. Mi prima, en cambio, parece bastante entretenida con el andaluz que, a la de diez minutos, ya la ha invitado a un concierto al día siguiente. Como ella no puede ir, le dice que me lo proponga a mí, y da la casualidad de que es uno de mis grupos favoritos, Fuel Fandango.

Pues bien, el chaval me invita a mí de rebote, hablamos un poco de música, cambiamos teléfonos para quedar para el concierto y le anuncio que me voy con mi prima sola en lugar de irnos con él y su amigo, como esperaban ambos, porque yo salí esa noche a hablar con mi prima, no a ligar. Y porque no quería dar pie a nada más, la verdad.

Ya en el concierto, la cosa se empezó a poner fea porque me iba cogiendo de la cintura, y yo esquivándole; me agarraba de la mano y me la besaba, y yo retirándosela; me intentó besar en el cuello obligándome a hacerle la cobra, que casi me lo disloco… Y finalmente, después de todas esas claras muestras de mi desinterés por liarme con él (que no por ser su amiga), me propuso pasar un fin de semana juntos. Ahí ya me saqué un novio de la manga y, entonces sí, por fin, se dio por vencido.

Y yo me/os pregunto: 

¿Es necesario? ¿De verdad hace falta que lleguemos a ese extremo en el que nos vemos obligadas (u obligados, que también pasa) a rechazar abiertamente a otra persona cuando, queriendo captar el mero lenguaje gestual, ya sería suficiente para evitar entrar a matar y llevarte la corná? Es más, ¿por qué hasta que no dices que hay un oponente no respetan tu negativa? ¿No pueden concebir que prefieras irte a dormir sola que acompañada por alguien que no te atrae?

Que sí, que la esperanza es lo último que se pierde, que tienes todo el derecho a intentar conseguir tu objetivo, que la interpretación es muy libre… Pero igual podríamos poner como límite nuestra propia dignidad para no marcharnos luego a casa con el amargo sabor del ridículo.

Un poquito más de Fuel Fandango para amenizar.

Es que si aprendiéramos a seducir o llevarnos el gato al agua con un poco más de sutileza y observando lo que desea la otra persona, no sólo lo que nos gustaría a nosotros, seguramente lograríamos quedarnos en ese punto justo en el que no es posible tener una relación sentimental pero sí una amistad estupenda.

¿O es que no creemos en la amistad entre hombres y mujeres y cada vez que alguien nos proponga quedar hemos de sospechar que es para follar? A mí me da por pensar que puedo conocer a alguien nuevo con quien llevarme bien y, si surgiera la química mutuamente, pues me lanzaría sin problemas.

Pero, en mi opinión, llámadme ilusa, no podemos ir por la vida con la mentalidad de que todos los demás sólo quieren beneficiársenos, ¿no? No sé, yo no soy tan engreída ni estoy tan salida (aunque lo parezca ;D). Y vosotras/os, ¿qué opináis?

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Es fácil ligar… si sabes cómo interpretar las señales.

Vuelvo del ‘acueducto’, por fin. Siento haberos abandonado pero estaba muy ocupada por ahí haciendo de mujer. Me he puesto mis galas más ensalzadoras, he lanzado feromonas al aire como fuegos artificiales, he clavado miradas que podrían haber fundido al Hombre de Hierro, he desplegado toda mi simpatía y verborrea exacerbada por el vino, he pestañeado convenientemente con mi mejor carita de Betty Boop, y nada, sin éxito, oyes, ni un abrazo ni medio beso. Por no hablar de una proposición indecente.

Myself, en 2006, por cortesía de la fotógrafa Marta Calvo.

Myself, en 2006, para que veáis que lo de la cara de Betty no es broma.

Betty Boop

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Y dices tú: Pues tampoco está tan mal la chavala. No. La verdad es que podría ser bastante peor. Y quizás ligaría más. Pero el problema no es que no ligue, sino con quién. Porque hace dos semanas os hablaba de las mujeres que pretenden que el hombre pague todo por el hecho de serlo, pero para darme en los morros la vida me puso a prueba con un tipo que hace todo lo contrario: Va sin dinero por el mundo. Pero no por ello se queda en casa, no. Sale y pide. Pide vino, pide tabaco, pide que le invites a cenar un día… y para contactar contigo, te manda un sms de Vodafone para que le llames tú porque no tiene saldo. Ya tiene delito.

Y aquí le doy la vuelta al argumento del post anterior. Vale que el hombre no tenga que pagarlo todo, pero de ahí a pretender vivir a mi costa… va un largo trecho. Es una cuestión de dignidad, no de género. Y a mí las personas indignas como que me repelen. No puc.

Y ésa es otra.

Jamás entenderé cómo alguien a quien has rechazado expresamente como objeto de deseo sigue insistiendo y perdiendo los papeles hasta arrastrarse, en lugar de retirarse y dejar que las cosas fluyan por el camino de la amistad (si se da el caso). ¿Es necesario rebajarse tanto cuando te han dejado claro que no vas a conseguir nada? Me refiero tanto a mujeres como a hombres, que no saben dónde está el límite entre apostar por lo que deseas y dar el coñazo.

Es tan fácil como leer las señales.

Fijarte. Escuchar. Mirar. Y no interpretar en función de lo que te gustaría que fuera sino en lo que está pasando realmente. Si te mira, 1 punto. Si se interesa por conocerte, 2 puntos. Si tiene detalles bonitos, 3 puntos. Si pulula alrededor, 4 puntos. Si te busca, 5 puntos. Si quiere verte más, 6 puntos. Si te llama, 7 puntos. Si hace planes contigo, 8 puntos. Si te incluye en sus planes con sus amigos, 9 puntos. Si se te acerca mucho y te roza, y te intenta besar, ya lo tienes.

Si no hace todo lo anterior, es que pasa de tu cara así que… NO TE EMPEÑES!! No hay excusas, no hay motivos, no hay argumentos, no hay nada. Si quiere, lo demostrará y si no lo demuestra, es porque no quiere nada contigo. Simplemente.

Por eso, señoras y señores, yo este puente me he ido solita a dormir todos los días, pero con la frente muy alta porque no he cometido las estupideces que hacía antes de perseguir lo imposible e interpretar lo que me convenía donde no había ni señales de humo. Eso se acabó, como canta mi querida María Jimenez:

Y si todos fuéramos más realistas, nos evitaríamos bastantes situaciones en las que nos sentimos denigrados y ridículos. Porque no es el otro el que nos hace sentir así, somos nosotros los que nos exponemos innecesariamente.

La edad de oro de la mujer recién liberada

Hace unos post os presenté a la recién nacida mujer cazadora, ¿os acordáis? Pues bien, ahora ya la tenemos en pleno apogeo, está que se sale, radiante, esplendorosa, feliz. No cabe en sí de gozo porque es libre y puede hacer todo lo que le venga en gana sin dar explicaciones a nadie.

No sé si se entiende el alcance de no tener que dar explicaciones a nadie. Eres dueña de ti misma y aunque te dé por hacer puenting, liarte con 200 o hacer un trío la única responsable de todo ello eres tú, y nadie puede impedírtelo ni cuestionártelo ni pedirte cuentas . (Otra cosa es cómo te juzguen por ello, pero normalmente cuando entras en esta etapa, poco te importa).

Busco a Jacks

Ella, en el blog de telecomicdiario.blogspot.com

Ella, según el blog de telecomicdiario.blogspot.com

Así pues, la cazadora sale de casa espectacular y no le cuesta demasiado atraer miradas… ni acercamientos. Sus hormonas se huelen en el aire, sus miradas despejan las pocas dudas que queden, y, cuando lo tiene decidido, recoge el anzuelo y para casa.

Ahí empiezan las noches divertidas, conociendo cantidad de hombres en la verdulería o en la coctelería de moda, con los cuales hay un acuerdo tácito de de sexo sin compromiso (eso cuando no se expresa vehementemente ‘yo no quiero nada serio, que salgo de una relación y necesito mi espacio’).

Noches de posturas imposibles y repasos al kamasutra entero donde hombres y mujeres se esfuerzan por demostrar, su pericia en la cama, es su manera de sentir, y hacer ver, que valen en ese periodo concreto. Después del polvo muchos se levantan de la cama y se van, otros se quedan dormidos hasta la mañana siguiente, alguno te invita a desayunar antes de despedirse, y si te he visto, no me acuerdo (por sendas partes).

Distintos tipos de relaciones… alternativas

Tampoco quiere eso decir que nunca se viva nada más que el polvo por el polvo. Hay personas con las que fluye la química y la conversación lo suficiente como para quedar más veces, durante un mes o dos pero una vez a la semana, para no cogerse demasiado cariño; hasta que uno de los dos (o ambos) empieza a distanciarse porque se le quitan las ganas de profundizar.

Estos rollos a veces se intercalan con otros a la vez, formando la red de amantes que permite estar entretenida (con citas, mensajitos, jugueteos, vaciles, historias que contar a las amigas) y bien satisfecha prácticamente todos los días de la semana, sin tener que exponerse a una primera vez constante con absolutos desconocidos.

El folloamigo que a veces se convierte en pagafantas

A ese fin, también es buen comodín el folloamigo, un buen amigo con el que surge el derecho a roce pero, cuando deja de apetecer el intercambio sexual, se seguirá manteniendo la amistad. A menos que el dejado se pille sin querer y necesite alejarse un tiempo para no convertirse en pagafantas y pañuelo de lágrimas de su ex folloamiga.

Al final, caerá

En efecto, la susodicha cazadora acabará necesitando un paño de lágrimas, puesto que, entre todos los hombres que pueda llegar a conocer, alguno le gustará especialmente, le hará tilín y, por tanto, querrá quedar con él más veces o quedarse a dormir junto a él y hacer algo al día siguiente… Pero quizás no le correspondan. En ese punto flaco, muchas veces, empiezan los problemas, los desencuentros, el desconcierto, el sufrimiento. Pero de eso hablaremos en el siguiente post, que da para mucho.

Claves para entenderlo todo este finde y acabar acompañados

Por fin viernes. Hora de salir de fiesta, a olvidarse del trabajo, o del paro, de la soledad y de tó. Hora, para muchos, de intentar ligar, de llevarse algo a la boca… y a la cama. ¿Y por qué no?

No es tan difícil, ¿verdad? Los hombres siempre se quejan de que nosotras lo tenemos más fácil, porque elegimos. Yo siempre les digo que ése es su problema, por no ser más selectivos.

Pero es que creo que últimamente muchas nos hemos dado cuenta de que se han girado las tornas. Ahora nosotras elegimos, sí, tomamos la iniciativa, aunque sea tímidamente a través de algún sms o mail insinuante, esperamos respuesta… y hete aquí que no la obtenemos, por lo menos,  no la que deseábamos.

La noche es gay 

Los tíos, antes tan desesperados, se están atreviendo a pasar de nosotras, a darnos largas, a mantenernos en la reserva por si les falla otra opción, no tienen ganas de quedar ni a tomar un café, ni mucho menos a cenar. Cuántas veces habré pronunciado y oído la gran frase: ‘Los hombres ya no llaman ni para follar!!!!’ Imagínate, ni para follar.

Y ¿por qué antes se habrían desgañitado ante una oportunidad sexual y ahora prefieren irse con sus amigos o quedarse en casa solos? Pues porque pueden. Porque pueden elegir y si la mujer no les convence de todo por algún motivo, no tanto físico como actitudinal, pues la descartan y punto. Ya vendrán otras.

Jode, ¿eh?

A mí sí, a mí me jodía mucho. Del rollo ‘ya no les gusto ni para el sexo’. Pero cuando me lo contaban mis amigos, me parecía realmente estupendo que ellos también tuvieran esa capacidad de decisión sobre sus propios gustos y no fueran un miembro caminante.

Así que tuve que ver dónde estaba el fallo en mí. Y no, no es que hubiera perdido el sexappeal, sino que iba de un palo subidito de tono, de una agresividad a la hora de entrarles, con una actitud de cazadora que a ellos les echaba para atrás. Y ¿por qué? Porque cazador no puede ni quiere ser cazado. Y cuando intuye que lo van a cazar, huye o se escabulle.

Hemos querido adoptar el rol del macho cazador cuando ni biológica ni culturalmente se puede cambiar la tendencia de cada género. Al menos no con demasiado éxito. Al hombre heterosexual no le gustan las cazadoras más que como amigas, porque sería como si le gustaran los hombres, es una relación de macho a macho (y lo afirmo porque lo he experimentado en mis propias carnes).

Las no cazadoras tienen más números 

Yo antes protestaba mucho por que los hombres se enamoran de las mujeres más femeninas, más dulces, las que esperan a que ellos vengan a buscarlas y se las ganen. Pues sí, ahora lo entiendo. Es que ellas no les roban su papel, no les hacen cuestionarse nada, todo sigue según lo aprendido y les resulta más fácil comenzar una relación con ellas.

Lo cual, hoy en día, para los más avanzados, tampoco significa querer una mujer sumisa, dependiente, obediente y encerrada en casa. No. La mayoría quieren mujeres independientes, autónomas, fuertes, inteligentes, con carácter… pero que no les hagan sentir como la parte innecesaria o débil de la relación, sino de igual a igual.

El trasunto es que nosotras nos sentimos empoderadas por los cambios sociales y queremos demostrarles que somos las fuertes, las que llevamos las riendas ahora. Y para sentirnos superiores necesitamos hacerles sentir inferiores, aunque sea inconscientemente. Lo cual viene a ser lo mismo que han hecho los hombres durante 3000 años de patriarcado con las mujeres: minusvalorarlas para mantener el poder y el status quo.

La verdad es que quiero escribir este libro porque me gustaría que las mujeres no estuviéramos ahora otros 3000 infravalorando y menospreciando a los hombres como revancha. Utilicemos nuestra inteligencia emocional, tradicionalmente femenina, para construir relaciones igualitarias… y de tú a tú (no de género a género).

Y hoy… todos al lío!!!