De por qué dormir sola pese a las ganas de dormir acompañada

¿Ya es lunes? Pues sí. Se nos ha pasado el fin de semana volando.

Yo el viernes salí con una amiga y, a pesar de que hormonalmente estaba más que inclinada a intentar procrear, ni siquiera me di cuenta de los hombres que había a nuestro alrededor. Como en una isla. El sábado, en el centro comercial, me llegué a preocupar porque casi todos los hombres, especialmente los que iban con niños, me parecían atractivos por algún motivo, léase las gafas o la barba de 3 días.

Pese a ello y a mis instintos, a las 20,30 me metí en la cama, sustituyendo la salida nocturna por la lectura de Sólo para Gigantes, de Gabi Martínez, y aquí paz, y después gloria. El domingo me fui a ver el atardecer al chiringuito de moda del Palmar vestida de rojo y con ganas de matar, pero después de escuchar esto, de Sehristan, y de conocer al tío más atractivo de la zona, al que ya le tenía echado el ojo, me limité a hablar con otras gentes y marcharme a casa sola.

El Cartero, en El Palmar, Cádiz.

El Cartero, en El Palmar, Cádiz.

Y te preguntarás tú: ¿Por qué, si tenías tantas ganas de pillar? Pues porque una ya no es ‘sólo’ una hormona caminante. No, ahora soy una mujer racional que sabe de los riesgos que me implica ir de femme fatale y buscarme el polvo de manera excesivamente proactiva.

  • Primero: no me apetece tener sólo sexo porque sí, quiero estar segura de que a la mañana siguiente tendré ganas de despertarme al lado de esa persona, y, si es posible, repetir.
  • Segundo: el sexo sin ningún tipo de relación previa que conlleve un mínimo cariño, afecto, respeto o amistad me deja vacía como una lata de cerveza consumida: fría, metálica, sin espuma, con un sabor amargo.
  • Tercero: Si me lío con alguien que me gusta y luego no vuelvo a saber nada de él, no puedo evitar sentir que yo no le he gustado, que no he sido suficiente para él, que no me ha valorado lo suficiente, que no me ha dado una oportunidad, que me ha considerado demasiado fácil…
  • Cuarto: Efectivamente, yo podría ser muy fácil, especialmente en plena ovulación; pero, a estas alturas de mi vida, ya no puedo serlo, porque si yo no valoro al que se me pone fácil, tampoco puedo pretender que me valoren a mí si me pongo a huevo. Y ahora mismo me valoro tanto a mí misma que no puedo ‘regalarme’ a alguien no me valore, como amiga al menos.

Y aquí volvemos al primer punto: Necesito estar segura de que alguien me valora lo suficiente como para querer despertarse conmigo y continuar con una relación agradable, aunque sea de amistad, en adelante. No me refiero a casarnos y tener hijos, sino a que haya buen rollo y nos apetezca volver a vernos como amigos, sin dar nada por sentado, sin recelos ni chorradas infantiles.

Conste que no son míos, sino de una productora porno, jaja.

Conste que no son míos, sino de una productora porno con la que hice un reportaje este mes.

Y si no estoy segura de ello, pues me voy a dormir sola y me quedo tan anchota. Hace mucho que descubrí que para tener un orgasmo no necesito un hombre, para lo que sí que me hace falta es para todos los juegos, besos, caricias, lametones, abrazos, miradas, etc.

Pero si me liara con alguien con quien sólo hubiera atracción sexual ‘animal’ sin ningún tipo de sentimiento (por mínimo que sea) de por medio, ya sé que toda la parte reconfortante del contacto físico no se daría, con lo cual sólo conseguiría el efecto taladradora. Y, honestamente, para eso, me valen mucho mejor mis juguetitos.

 

¿Y tú, qué tal has pasado el fin de semana?

Y tú, ¿te enamoras tras la primera noche de sexo?

Ayer leí una frase de @saberdesexo que me hizo reflexionar: “No confundas el amor con el sexo. Una buena noche de sexo puede hacerte creer que estas enamorada/o”.

Con lo liberadas que estamos muchas mujeres hoy en día, que podemos mantener relaciones sexuales esporádicas sin compromiso, yo misma decía aquello de ‘A mí eso no me pasa’.

Pero sí, pasa, a mí al menos me ha sucedido . Depende de las circunstancias, de la afinidad intelectual y física con el hombre en cuestión, de la química sexual, de mi momento hormonal, de la necesidad afectiva que tenga en ese momento, del tiempo que haga que no me atrae nadie, de lo seductor que sea y lo bien que se lo monte para hacerme sentir especial…

Me ha ocurrido que yo no me planteaba nada profundo y a la mañana siguiente me habría encantado que él se quedara… por una buena temporada como mínimo.

Qué se quede, por favor…

Pero aquí se plantea EL PROBLEMA: que muchas veces nos declaramos pública y abiertamente liberadas sexuales sin necesidad de sentimientos para estar con alguien y luego sí que nos gustaría que ese alguien nos valorara y quisiera estar con nosotras más allá de esa noche. Pero ya no nos dejan dar marcha atrás.

Porque muchos hombres, que no todos, desde el primer momento asumen que es un polvo sin más, y ya descartan a esa mujer para algo más serio. Si se ha acostado con él tan alegremente, lo hará con todos y no se podrá confiar en ella, piensan.

Un doble rasero muy anticuado

La mayoría de mis amigos niegan tomárselo así. Pero la mayoría de los amantes que he tenido sí que me han juzgado así. Descartada como novia por fresca y por lanzada. La primera noche me tendría que haber ido a casa sola a masturbarme pensando en él.

No importa que ellos hagan lo mismo, aplican ese doble rasero machista y no pueden ni imaginar que esa mujer tiene sentimientos igual que todas las demás.

Y a ti, te ha pasado?