La edad de oro de la mujer recién liberada

Hace unos post os presenté a la recién nacida mujer cazadora, ¿os acordáis? Pues bien, ahora ya la tenemos en pleno apogeo, está que se sale, radiante, esplendorosa, feliz. No cabe en sí de gozo porque es libre y puede hacer todo lo que le venga en gana sin dar explicaciones a nadie.

No sé si se entiende el alcance de no tener que dar explicaciones a nadie. Eres dueña de ti misma y aunque te dé por hacer puenting, liarte con 200 o hacer un trío la única responsable de todo ello eres tú, y nadie puede impedírtelo ni cuestionártelo ni pedirte cuentas . (Otra cosa es cómo te juzguen por ello, pero normalmente cuando entras en esta etapa, poco te importa).

Busco a Jacks

Ella, en el blog de telecomicdiario.blogspot.com

Ella, según el blog de telecomicdiario.blogspot.com

Así pues, la cazadora sale de casa espectacular y no le cuesta demasiado atraer miradas… ni acercamientos. Sus hormonas se huelen en el aire, sus miradas despejan las pocas dudas que queden, y, cuando lo tiene decidido, recoge el anzuelo y para casa.

Ahí empiezan las noches divertidas, conociendo cantidad de hombres en la verdulería o en la coctelería de moda, con los cuales hay un acuerdo tácito de de sexo sin compromiso (eso cuando no se expresa vehementemente ‘yo no quiero nada serio, que salgo de una relación y necesito mi espacio’).

Noches de posturas imposibles y repasos al kamasutra entero donde hombres y mujeres se esfuerzan por demostrar, su pericia en la cama, es su manera de sentir, y hacer ver, que valen en ese periodo concreto. Después del polvo muchos se levantan de la cama y se van, otros se quedan dormidos hasta la mañana siguiente, alguno te invita a desayunar antes de despedirse, y si te he visto, no me acuerdo (por sendas partes).

Distintos tipos de relaciones… alternativas

Tampoco quiere eso decir que nunca se viva nada más que el polvo por el polvo. Hay personas con las que fluye la química y la conversación lo suficiente como para quedar más veces, durante un mes o dos pero una vez a la semana, para no cogerse demasiado cariño; hasta que uno de los dos (o ambos) empieza a distanciarse porque se le quitan las ganas de profundizar.

Estos rollos a veces se intercalan con otros a la vez, formando la red de amantes que permite estar entretenida (con citas, mensajitos, jugueteos, vaciles, historias que contar a las amigas) y bien satisfecha prácticamente todos los días de la semana, sin tener que exponerse a una primera vez constante con absolutos desconocidos.

El folloamigo que a veces se convierte en pagafantas

A ese fin, también es buen comodín el folloamigo, un buen amigo con el que surge el derecho a roce pero, cuando deja de apetecer el intercambio sexual, se seguirá manteniendo la amistad. A menos que el dejado se pille sin querer y necesite alejarse un tiempo para no convertirse en pagafantas y pañuelo de lágrimas de su ex folloamiga.

Al final, caerá

En efecto, la susodicha cazadora acabará necesitando un paño de lágrimas, puesto que, entre todos los hombres que pueda llegar a conocer, alguno le gustará especialmente, le hará tilín y, por tanto, querrá quedar con él más veces o quedarse a dormir junto a él y hacer algo al día siguiente… Pero quizás no le correspondan. En ese punto flaco, muchas veces, empiezan los problemas, los desencuentros, el desconcierto, el sufrimiento. Pero de eso hablaremos en el siguiente post, que da para mucho.

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De por qué dormir sola pese a las ganas de dormir acompañada

¿Ya es lunes? Pues sí. Se nos ha pasado el fin de semana volando.

Yo el viernes salí con una amiga y, a pesar de que hormonalmente estaba más que inclinada a intentar procrear, ni siquiera me di cuenta de los hombres que había a nuestro alrededor. Como en una isla. El sábado, en el centro comercial, me llegué a preocupar porque casi todos los hombres, especialmente los que iban con niños, me parecían atractivos por algún motivo, léase las gafas o la barba de 3 días.

Pese a ello y a mis instintos, a las 20,30 me metí en la cama, sustituyendo la salida nocturna por la lectura de Sólo para Gigantes, de Gabi Martínez, y aquí paz, y después gloria. El domingo me fui a ver el atardecer al chiringuito de moda del Palmar vestida de rojo y con ganas de matar, pero después de escuchar esto, de Sehristan, y de conocer al tío más atractivo de la zona, al que ya le tenía echado el ojo, me limité a hablar con otras gentes y marcharme a casa sola.

El Cartero, en El Palmar, Cádiz.

El Cartero, en El Palmar, Cádiz.

Y te preguntarás tú: ¿Por qué, si tenías tantas ganas de pillar? Pues porque una ya no es ‘sólo’ una hormona caminante. No, ahora soy una mujer racional que sabe de los riesgos que me implica ir de femme fatale y buscarme el polvo de manera excesivamente proactiva.

  • Primero: no me apetece tener sólo sexo porque sí, quiero estar segura de que a la mañana siguiente tendré ganas de despertarme al lado de esa persona, y, si es posible, repetir.
  • Segundo: el sexo sin ningún tipo de relación previa que conlleve un mínimo cariño, afecto, respeto o amistad me deja vacía como una lata de cerveza consumida: fría, metálica, sin espuma, con un sabor amargo.
  • Tercero: Si me lío con alguien que me gusta y luego no vuelvo a saber nada de él, no puedo evitar sentir que yo no le he gustado, que no he sido suficiente para él, que no me ha valorado lo suficiente, que no me ha dado una oportunidad, que me ha considerado demasiado fácil…
  • Cuarto: Efectivamente, yo podría ser muy fácil, especialmente en plena ovulación; pero, a estas alturas de mi vida, ya no puedo serlo, porque si yo no valoro al que se me pone fácil, tampoco puedo pretender que me valoren a mí si me pongo a huevo. Y ahora mismo me valoro tanto a mí misma que no puedo ‘regalarme’ a alguien no me valore, como amiga al menos.

Y aquí volvemos al primer punto: Necesito estar segura de que alguien me valora lo suficiente como para querer despertarse conmigo y continuar con una relación agradable, aunque sea de amistad, en adelante. No me refiero a casarnos y tener hijos, sino a que haya buen rollo y nos apetezca volver a vernos como amigos, sin dar nada por sentado, sin recelos ni chorradas infantiles.

Conste que no son míos, sino de una productora porno, jaja.

Conste que no son míos, sino de una productora porno con la que hice un reportaje este mes.

Y si no estoy segura de ello, pues me voy a dormir sola y me quedo tan anchota. Hace mucho que descubrí que para tener un orgasmo no necesito un hombre, para lo que sí que me hace falta es para todos los juegos, besos, caricias, lametones, abrazos, miradas, etc.

Pero si me liara con alguien con quien sólo hubiera atracción sexual ‘animal’ sin ningún tipo de sentimiento (por mínimo que sea) de por medio, ya sé que toda la parte reconfortante del contacto físico no se daría, con lo cual sólo conseguiría el efecto taladradora. Y, honestamente, para eso, me valen mucho mejor mis juguetitos.

 

¿Y tú, qué tal has pasado el fin de semana?

Claves para entenderlo todo este finde y acabar acompañados

Por fin viernes. Hora de salir de fiesta, a olvidarse del trabajo, o del paro, de la soledad y de tó. Hora, para muchos, de intentar ligar, de llevarse algo a la boca… y a la cama. ¿Y por qué no?

No es tan difícil, ¿verdad? Los hombres siempre se quejan de que nosotras lo tenemos más fácil, porque elegimos. Yo siempre les digo que ése es su problema, por no ser más selectivos.

Pero es que creo que últimamente muchas nos hemos dado cuenta de que se han girado las tornas. Ahora nosotras elegimos, sí, tomamos la iniciativa, aunque sea tímidamente a través de algún sms o mail insinuante, esperamos respuesta… y hete aquí que no la obtenemos, por lo menos,  no la que deseábamos.

La noche es gay 

Los tíos, antes tan desesperados, se están atreviendo a pasar de nosotras, a darnos largas, a mantenernos en la reserva por si les falla otra opción, no tienen ganas de quedar ni a tomar un café, ni mucho menos a cenar. Cuántas veces habré pronunciado y oído la gran frase: ‘Los hombres ya no llaman ni para follar!!!!’ Imagínate, ni para follar.

Y ¿por qué antes se habrían desgañitado ante una oportunidad sexual y ahora prefieren irse con sus amigos o quedarse en casa solos? Pues porque pueden. Porque pueden elegir y si la mujer no les convence de todo por algún motivo, no tanto físico como actitudinal, pues la descartan y punto. Ya vendrán otras.

Jode, ¿eh?

A mí sí, a mí me jodía mucho. Del rollo ‘ya no les gusto ni para el sexo’. Pero cuando me lo contaban mis amigos, me parecía realmente estupendo que ellos también tuvieran esa capacidad de decisión sobre sus propios gustos y no fueran un miembro caminante.

Así que tuve que ver dónde estaba el fallo en mí. Y no, no es que hubiera perdido el sexappeal, sino que iba de un palo subidito de tono, de una agresividad a la hora de entrarles, con una actitud de cazadora que a ellos les echaba para atrás. Y ¿por qué? Porque cazador no puede ni quiere ser cazado. Y cuando intuye que lo van a cazar, huye o se escabulle.

Hemos querido adoptar el rol del macho cazador cuando ni biológica ni culturalmente se puede cambiar la tendencia de cada género. Al menos no con demasiado éxito. Al hombre heterosexual no le gustan las cazadoras más que como amigas, porque sería como si le gustaran los hombres, es una relación de macho a macho (y lo afirmo porque lo he experimentado en mis propias carnes).

Las no cazadoras tienen más números 

Yo antes protestaba mucho por que los hombres se enamoran de las mujeres más femeninas, más dulces, las que esperan a que ellos vengan a buscarlas y se las ganen. Pues sí, ahora lo entiendo. Es que ellas no les roban su papel, no les hacen cuestionarse nada, todo sigue según lo aprendido y les resulta más fácil comenzar una relación con ellas.

Lo cual, hoy en día, para los más avanzados, tampoco significa querer una mujer sumisa, dependiente, obediente y encerrada en casa. No. La mayoría quieren mujeres independientes, autónomas, fuertes, inteligentes, con carácter… pero que no les hagan sentir como la parte innecesaria o débil de la relación, sino de igual a igual.

El trasunto es que nosotras nos sentimos empoderadas por los cambios sociales y queremos demostrarles que somos las fuertes, las que llevamos las riendas ahora. Y para sentirnos superiores necesitamos hacerles sentir inferiores, aunque sea inconscientemente. Lo cual viene a ser lo mismo que han hecho los hombres durante 3000 años de patriarcado con las mujeres: minusvalorarlas para mantener el poder y el status quo.

La verdad es que quiero escribir este libro porque me gustaría que las mujeres no estuviéramos ahora otros 3000 infravalorando y menospreciando a los hombres como revancha. Utilicemos nuestra inteligencia emocional, tradicionalmente femenina, para construir relaciones igualitarias… y de tú a tú (no de género a género).

Y hoy… todos al lío!!!

Peterpanismo generacional

Últimamente, en mis conversaciones con amigas, me doy cuenta de que sale mucho a colación el término Peter Pan para describir a los hombres que conocemos. ‘Otro Peter Pan’, y con eso ya lo has dicho todo. Ya todas sabemos que se trata de un tipo de treinta/cuarenta cuya mente de eterno adolescente se ha quedado anclada en su juventud, en esa época en la que tocaba enajenarse los fines de semana, liarse con muchas tías, pasárselo bien con los amigotes, huir del compromiso en cualquier aspecto de su vida, incluido el laboral, no reflexionar sobre sus propios actos y defectos, ni hacerse responsable de las consecuencias de los mismos.

Madurito interesante (No te pierdas el link de la canción de la visionaria Martirio).
Obviando el hecho de que nuestros padres en plena veintena ya nos tenían a nosotros y eran capaces de hacerse responsables de toda la familia en plena juventud, no sería tan grave que muchos hombres ya supuestamente hechos y derechos siguieran pasándoselo divinamente si no fuera porque van arrasando a su paso. Quién es capaz de resistirse a esas pintas de eternos adolescentes, esa barbita tan atractiva, las maneras de seductor que ya tienen bien afianzadas, esa forma de contar tan encandiladora sus manías y aficiones, tan curiosas y particulares del perfecto soltero; esas dosis justas de ‘te deseo pero no estoy subyugado ante tu divina presencia’, ese arte para mandar mensajes en los tiempos correctos para conseguir el efecto que le conviene… Es que caes a cuatro patas (nunca mejor dicho).

Pero luego profundizas un poco más y ves que sí, madurito interesante pero: No sabe lo que quiere; si lo sabe, está demasiado ocupado en conseguirlo y no ve nada más; si lo ve, peor, porque huye para que no le estorbes en la consecución de sus objetivos; si no le estorbas, aprovecha para disfrutar contigo pero pone unos muros como el de Berlín para que no te encariñes; y, por último, si te encariñas, se muestra distante y hasta desagradable para que tú misma cojas la puerta y te olvides de él. Si no coges la puerta porque eres masoquista, saldrá corriendo y te dará un portazo en las narices.

Campanillas masoquistas

Campanilla masoquista tomada del blog http://campanillafairy.blogspot.com/

Campanilla masoquista tomada del blog http://campanillafairy.blogspot.com/

Ahora bien, ¿por qué nosotras atraemos, nos sentimos atraídas e inconscientemente nos enganchamos a este tipo de peterpanes? Pues porque somos unas campanillas. Claro que sí, no iba a ser todo culpa de ellos, ¿verdad? Hay millones de hombres en el mundo que a lo mejor sí que querrían adorarte como a una princesa, pero tú no, tú te vas a por el Peter Pan de turno que está en plena crisis de los 40, no sabe qué hacer con su vida, pero lo que sí que sabe es que no lo quiere hacer contigo. Ahí toca reflexionar sobre una misma y reconocer que quizás tú tampoco estás tan preparada para tener una relación adulta y si te lías con este tipo de hombres siempre puedes echar balones fuera y seguir creyéndote perfecta, la novia ideal.

¿Y todo eso por qué?
Pues aquí me gustaría que tanto hombres como mujeres me dieseis ideas, pero yo apunto algunas: Podemos tenerlo todo sin comprometernos a nada, la faceta sexual es muy fácil de satisfacer (solos, con juguetitos o en compañía esporádica) y con los amigos llenamos muchas carencias que nuestros padres sólo cubrían en pareja (erróneamente). Por tanto, estamos muy bien solos sin hacer esfuerzos por comunicarnos y compartir con el otro, así es ‘todo para mí’. Nos ahorramos conflictos, concesiones, negociaciones… Y nos quedamos sólo con lo bueno de relacionarnos de vez en cuando con alguien del otro género. Porque en cuanto algo no va suave y sedoso, pasamos al siguiente, como si todos fuéramos de usar y tirar.

El País de Nunca Jamás
El problema es que de tanto regodearnos en el placer de estar solos, al final nos quedaremos en la más absoluta soledad, la indeseada, ésa que te cae como una losa cuando te apetecería estar con alguien a quien quieras y que te quiera, pero, simplemente, no puedes. Porque quizás te has vuelto tan egoísta que ya es demasiado tarde. Y ahí sí que nos sentiremos Campanilla y Peter Pan en El País de Nunca Jamás (nos encontraremos).

Y tú, ¿te enamoras tras la primera noche de sexo?

Ayer leí una frase de @saberdesexo que me hizo reflexionar: “No confundas el amor con el sexo. Una buena noche de sexo puede hacerte creer que estas enamorada/o”.

Con lo liberadas que estamos muchas mujeres hoy en día, que podemos mantener relaciones sexuales esporádicas sin compromiso, yo misma decía aquello de ‘A mí eso no me pasa’.

Pero sí, pasa, a mí al menos me ha sucedido . Depende de las circunstancias, de la afinidad intelectual y física con el hombre en cuestión, de la química sexual, de mi momento hormonal, de la necesidad afectiva que tenga en ese momento, del tiempo que haga que no me atrae nadie, de lo seductor que sea y lo bien que se lo monte para hacerme sentir especial…

Me ha ocurrido que yo no me planteaba nada profundo y a la mañana siguiente me habría encantado que él se quedara… por una buena temporada como mínimo.

Qué se quede, por favor…

Pero aquí se plantea EL PROBLEMA: que muchas veces nos declaramos pública y abiertamente liberadas sexuales sin necesidad de sentimientos para estar con alguien y luego sí que nos gustaría que ese alguien nos valorara y quisiera estar con nosotras más allá de esa noche. Pero ya no nos dejan dar marcha atrás.

Porque muchos hombres, que no todos, desde el primer momento asumen que es un polvo sin más, y ya descartan a esa mujer para algo más serio. Si se ha acostado con él tan alegremente, lo hará con todos y no se podrá confiar en ella, piensan.

Un doble rasero muy anticuado

La mayoría de mis amigos niegan tomárselo así. Pero la mayoría de los amantes que he tenido sí que me han juzgado así. Descartada como novia por fresca y por lanzada. La primera noche me tendría que haber ido a casa sola a masturbarme pensando en él.

No importa que ellos hagan lo mismo, aplican ese doble rasero machista y no pueden ni imaginar que esa mujer tiene sentimientos igual que todas las demás.

Y a ti, te ha pasado?